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viernes, 5 de abril de 2019

Pornografía de la muerte. Hoy en La Razón.


Castigaban con dureza los atenienses a quienes representasen una muerte en escena. Las tragedias, tan pródigas en muertes como la propia vida, la representaban necesariamente con una alusión. Los romanos, como se sabe, consideraban la muerte pública como una humillación y procuraban taparse el rostro con la toga como hizo Cesar, no esperando supervivencia. Estos días hemos visto si no la emisión de la muerte, bastante tuvimos con la terrible de Ramón San Pedro, si la emisión del consentimiento. Jurídicamente dirigida dicha emisión tiene como objeto sacar el homicidio del horrible lugar de la ideológica muerte por violencia de género para dirigirla al no menos ideológico homicidio por compasión.
En el segundo caso, y considerando las circunstancias concurrentes la sanción penal efectiva, será prácticamente irrelevante. Y probablemente no es criticable que en este particular caso sea así.
Lo que no puede ser así es que el homicidio compasivo, definidas unas vidas que no merecen la pena vivirse, pase a convertirse en un derecho, más bien en el derecho decisivo para medir la nueva libertad humana. Quien se niega a la paliación incluso permanente porque quiere la eutanasia, reclama el derecho a morir y reclama el derecho a que se mate por compasión. Ninguna etapa intermedia parece suficiente. Y lo reclama en una aplicación médica, en una aplicación indicada, que conduce a todos en el camino de ser posibles beneficiarios del homicidio. Que la conducta se quiere moralizar, e incluso justificar en derecho, lo prueba el hecho de la exhibición pública y del aprovechamiento ideológico. Será la conducta no desesperada sino la indicada para colmar el derecho a vivir sin dolor.
Esto es lo que nos preocupa, el homicidio por desesperación de los dos intervinientes inspira nuestra comprensión, pero el homicidio moralizado que convierte matar en el principal acto de compasión nos aterroriza, no es que sea manipulable en unos casos, es que es siempre manipulado.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Los usos de los Comités de Bioética. Intervención en la UPV.

La función de los Comités de Bioética especializados.


Debo empezar mi intervención agradeciendo a la Catedra Genoma Humano y especialmente a su titular Carlos Romeo Casabona, con quien estoy presente en el Comité de Bioética de España y en la Comisión de Garantías para la donación y utilización  de células y tejidos humanos por  su invitación a este Congreso, y especialmente a esta Mesa sobre la función de los comités. Me encuentro con buenos amigos, aunque un poco cohibido pues aquí hay personas que han pertenecido a comités de Bioética mucho más tiempo que yo y lo que es más significativo aún es muy posible que le hayan encontrado más sentido a la función de los comités bioéticos de la que yo he sacado en estos años.
Se recomienda empezar este tipo de intervenciones con una anécdota y encontrándome en Bilbao parece conveniente comenzar por la mención al bilbaíno más universal, Miguel de Unamuno. Y vienen las anécdotas a cuenta respecto a las posibles ventajas del diálogo que se produce en los Comités. Cuenta Ramón Gómez de la Serna que cuando Unamuno visitaba la Revista de Occidente, Ortega se retiraba a un despacho del fondo, sin participar en la habitual tertulia, pues no soportaba el inevitable monologo en el que se convertía cualquiera de las intervenciones del que para mí, y para muchos otros, es el escritor español más relevante de su generación. ,Por otra parte Corpus Barga en su crónicas literarias al mencionar la relación en el Paris exiliado entre Vicente Blasco Ibáñez y Unamuno hace dos comentarios sarcásticos y geniales sobre nuestro autor. En uno afirma que “el tema que monologaba Unamuno aquella tarde era el de la envidia española” y mas adelante vuelve a calificar esa actitud tan extendida “Unamuno sumido en su monólogo exterior”.
Ya Nicolás Gómez Dávila advertía sobre los diálogos de tono académico como los que se podrían producir en unos comités de bioética deliberativos. Con dureza nos previene: “El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su soledad y el otro lo lee en la suya.
Las conversaciones son o diversión, o estafa, o esgrima.”
Si a la duda sobre la función de los comités de todo tipo de comités dedicados al monólogo constructivo, se une la duda sobre la propia función de la bioética comprenderán que no sólo para justificar la existencia de tantos comités bioéticos sino también para justificar la presencia en los mismos del escéptico, hay que realizar un notable esfuerzo.
En efecto, en una forma radical,  las dudas pueden establecerse sobre la propia bioética, como en su momento hizo el presidente del comité de Bioética presidencial estadounidense Leon Kass. En un conocido párrafo, para mi muy revelador de lo que ha sido la bioética, el cirujano y filósofo León Kass denunciaba la función complaciente de la bioética, que era con toda probabilidad  el papel más relevante que había cumplido la nueva disciplina.
Por un lado la bioética y los bioéticos se habían convertido en los justificadores de la acción tecnológica sobre el hombre, de su reducción a puro objeto manipulable, por mucho que se adobe esta reducción, muy señalada en campos como la reproducción humana, con términos que le dan contenido ético como dignidad, inalterable, límites éticos y el conjunto de usos de la neolengua alejadores de la imagen real sobre el que nos prevenía Orwell. La función complaciente consistiría en la progresiva justificación de la nueva intervención técnica, dando eso sí la apariencia de que se establecían límites éticos, aunque estos se redujesen a un no-límite bien fuese por la no posibilidad técnica aún de la práctica, recuérdese todo el debate sobre clonación reproductiva, bien fuese por su completa inutilidad, o por la falta de objeto o de rentabilidad. Ciertamente la reflexión bioética, más aún en los comités, no puede reducirse a una función puramente sancionatoria de lo que ocurre, pues entonces se volverá inútil, y sobrarán los bioéticos, como empieza a ocurrir en los comités eutanásicos holandeses, pero tampoco se pueden poner tan impertinentes como para hacer lo que el propio Kass denominaba “hundir el barco”.
Como Kass siguió tras este escrito participando con entusiasmo en los debates bioéticos y además presidió el comité de bioética presidencial norteamericano puede ser útil volver a su justificación, en este caso autojustificación.
Volvamos de nuevo con Gómez Dávila para trazar un cierto paralelismo de hombre escéptico no muy dado a la apología, aunque esa actitud no sea aplicable plenamente a Kass. Si se duda de la posibilidad de convencer, es relativamente difícil justificar el oficio de escribir, al menos en ciertas materias. Gómez Dávila lo explica desde la necesidad de aclararse, en sus términos, de alcanzar la lucidez:
Al que pregunte con angustia qué toca hacer hoy, contestemos con probidad que hoy sólo cabe una lucidez impotente.

Pensar escribiendo no es mala fórmula para aclararse, para definir lo que se piensa y por qué no para contrastar ante el papel si aquello que se nos ha ocurrido es una pura tontería.
Esta aclaración de lo que se piensa, no necesariamente por uno sólo nisiquiera por quienes están presentes en un determinado comité sino sobre todo lo más relevante que esta en el debate sobre una práctica o una técnica determinada es, a juicio de Kass, la función del Comité Asesor.
No es mala idea pues evita una de las trampas en las que podemos caer que es la trampa del consenso.
El consenso tuvo su fama entre nosotros, fama luego rota por el agotamiento de la idea, o si se quiere por un cierto aburrimiento de la vigencia de la misma. Lo dijo en cierto modo en autor colombiano que citábamos, los hijos nunca perdonan a los escritores que leyeron sus padres. El consenso es bueno en muchos casos para legislar y no es malo para ver los puntos de acuerdo de quienes participan en una discusión. Por supuesto tiene también su peligro. Que es lo que lo ha desacraditado. La reducción de aristas, la referencia a un mínimo común denominador que se parece mucho no al término medio aristotélico sino a lo que el estagirita denunciaba, el punto medio entre el vicio y la virtud.
Por el contrario la propuesta  de Kass acerca de las funciones de los comités  busca aclarar todo lo relevante que se está diciendo en la discusión pública para la decisión sea del Gobierno, sea del legislador. Kass parece aceptar la no traducción de unos argumentos a otros, en la línea que tan bien ha definido MacIntyre. Pero entiende que la exposición honesta, completa, discutida es muy clarificadora y funciona incluso en una sociedad de tradiciones incompatibles, que es como define la multiculturalidad o el pluralismo.
Sin querer alargarme sobre los Comités que podríamos denominar generales y teniendo en cuenta que sobre el Comité de Bioética de España hablará Fidel Cadena, debo decir que mi experiencia en los mismos es gratificante.
Por supuesto no sé si este hecho es relevante. En efecto la constitución de Comités nacionales de Bioética para que sus integrantes tengan una gran experiencia, encuentren sujetos que les aporten mucho en la materia bioética o se vean enriquecidos por el intercambio de pareceres no parece muy justificada desde una óptica productivista, sin embargo, debo decir que si tuvo su justificación práctica en el pasado, cuando, por ejemplo, las Reales Academias aparte de servir para gratificar a unos y humillar a otros, tenían como justificación precisamente el enriquecimiento cultural del debate en las mismas, que a su vez creaba lo que se consideraba en las épocas ilustradas y luego burguesas, un bien.
La discusión obliga a poner los propios argumentos en claro, de una forma diversa al permanente monologo exterior sobre el que ironizaban acerca de Unamuno, es un poner en claro esperando el debate público ciertamente, pero sobre todo la inmediata y cercana conversación.
Hay Comités como el italiano, que aún cuando producen posturas mayoritarias procuran integrar en el informe también las que han quedado en minoría, no en forma de voto particular sino como parte integrante del informe clarificador. Esto ha creado también sus debates cuando alguno ha visto reflejada su postura de forma imprecisa. Pero en nuestro sistema de actas este problema admite soluciones.
Desde el siglo XIX, especialmente por la aportación de Nietzsche, pero aún antes, al menos desde los textos de Tucídides sabemos que la referencia a la ética no es que pueda sino suele encubrir fuertes intereses. De esta forma, una explosión ética o de comités éticos puede, por un lado, constituir una súbita movilización de intereses, un convencimiento al otro que oculte la voluntad de poder, que en nuestro siglo es la capacidad de movilizar al consumidor, generando necesidades, que además por razón de la crisis ecológica se presentan como no-necesidades o superación de necesidades.
Si el riesgo está siempre presente, debo decir que mi experiencia en los Comités generales, de reflexión genérica sobre leyes o documentos, es positiva. O peco de ingenuidad o en los comités he podido ver alguna insistencia excesiva en el propio trabajo anterior o no referenciado, o un mantener la propia posición en cuanto es propia y publicada, pero en general con honestidad intelectual, una honestidad mucho mayor a la que suele encontrarse no sólo en la discusión política sino incluso en el debate académico incluso dentro de determinadas escuelas.
Puede que el sistema actual, de ética oficial recreada en los órganos públicos, invirtiendo el viejo axioma que constituyó en su momento la burguesa  por ciudadana distinción entre moral y derecho, en base a la exterioridad e interioridad, y al origen legal del uno frente al racional y social de la otra, necesite los comités. Ciertamente el cambio dirigido, con la inclusión de los nuevos modos de movilización del siglo veinte puede caer en la tentación de acelerar los cambios sociales e imponerlos, siempre claro está, en defensa de algún derecho natural o no, o de alguna liberación justificada. Pero el comité en su discusión de expertos tiende a problematizar los casos, a dar voces a opiniones que no están interesadas en la movilización, a expresar sinceridades en vez de cálculos políticos.
En las discusiones de los comités, en sus informes y en las opiniones que manifiesta cabe el matiz. De de esta forma, si la regulación de la ética desde los organismos públicos ha producido la explosión de comités es también justo observar que los comités, al menos los nacionales, debido a la forma de selección de sus miembros y a los métodos de trabajo, no han sido plenamente útiles si por utilidad entendemos la construcción de un ética oficial o ministerial. Esto no le quita valor al Comité, es obvio, sino se lo da, como dijo Zhuang Zi “Todos los hombres comprenden la utilidad de lo que es útil, pero ignoran la utilidad de lo inútil.  Debido a que frente a los internacionales no hay “representantes de Estados” y no está dominados por “activistas” de una u otra causa, como ocurre muchas veces en las Agencias de la ONU, por ejemplo, la posibilidad de discrepancia y matización es enorme y la pretensión burocrática, una sola ética de dirección ministerial se hace mucho más difícil cuando no imposible.
Podría ser prueba de esto la falta de atención política sobre los Comités que se nota incluso en la renovación de sus miembros. Como síntoma esta desidia en la renovación permite interpretaciones que pueden ser no significativa. No se renuevan los comités pero tampoco se renueva a tiempo el Tribunal Constitucional, lo que indicaría más una característica del sistema político que un desprecio de los Comités de Bioética y de la Bioética en sí.
Los Comités de ética de la investigación específicos, yo he pertenecido a dos, son otra cosa. En ellos lo fundamental no es tanto el debate o el intercambio de ideas como la valoración de un determinado proyecto o petición y por tanto una decisión justificada.
Ciertamente un comité para ser honesto debe crear una jurisprudencia propia, sentirse obligado por sus decisiones anteriores y finalmente dar una expectativa o seguridad a quienes acuden a él.
Esto ocurre con cualquier órgano que decide desde un profesor calificando a un tribunal de justicia, pero en los comités de investigaciones trabajosas y punteras muchas veces fronterizas esta seguridad se hace más necesaria. Evidentemente no está garantizada, es más en muchos casos está totalmente ausente.
Junto a la previsibilidad hay otro elemento fundamental sobre el que muchas veces no se reflexiona en la teoría pero que están presentes en las preocupaciones cotidianas de los equipos.
La evaluación bioética puede concebirse como un retraso burocrático en el esfuerzo de la Ciencia, la ayuda a una persona o pareja determinada o para el auxilio a un hijo existente y efectivamente enfermo.
En este sentido el comité adquiere conciencia de la urgencia por un lado de la labor emprendida, por otro se ve  presionado a encontrar una fórmula que reduzca el retraso.
La forma adecuada de enfrentar esta dificultad es tomar conciencia del valor de la evaluación, legalmente prevista.
Si fuéramos suspicaces podríamos pensar que se nos pone ahí, en el comité, para generar confianza. Y la confianza procede de la desconfianza previa. La posición ante la ciencia es ambivalente. Tiene una valoración ciertamente positiva unida a lo que alguien ha denominado esta mañana “el progreso” que tiene sus juicios sin embargo negativos. Lo decía con violencia Gómez Dávila: el progreso es el castigo que nos escogió Dios. Pero  el más moderado Julían Marías decía: Por lo pronto, porque tendrán a la vida pasada desde su “resultado”provisional por cierto porque el definitivo sólo se alcanzará con la muerte, cuando no se pueda seguir escribiendo- y cada época, fase o momento de la vida tiene significación y valor por si mismo, con lo que tenía de anticipación  pero intependientemente de aquello a que realmente ha llevado; en lo personal se comete muchas veces el error histórico del progresismo , que ve cada época como preparación de la siguiente, y así hasta el infinito, con una colosal evacuatio de la historia entera”.
En efecto, leída como antecedente la tecnología más que la ciencia, que es interviniente, está en la base de terribles finales tanto como de magníficos resultados, y hay cierta tendencia a poner acento en unos u otros.
La confianza se da pues contra la ciencia y se pretende asegurar mediante métodos mágicos como los kantianos:
No me resisto a citar a Corpus Barga respecto a este juego de dignidad:

“Ortega acababa a regresar a España, después de estudiar con Cohen en Marburgo, y se estaba convirtiendo en un incipiente mito con su corte de admiradores “que van a consultarle todo, hasta como deben ponerse y quitarse la camisa, desde el punto de vista kantiano, como si se acostaran con Kant.”

jueves, 29 de junio de 2017

miércoles, 28 de junio de 2017

Apoteosis de la neolengua. Hoy en la Razón.

Hoy la Razón republica mi artículo sobre maternidad subrogada incluido en un amplio dossier.
Aquí el artículo:

Apoteosis de la neolengua

por José Miguel Serrano. Miembro del Comité de Bioética
La elegante sustitución del descriptivo y exacto término «vientre de alquiler» por el de maternidad subrogada marca la apoteosis de la neolengua y de la rendición a los intereses de los lobbies y la industria que más manipulan las cuestiones bioéticas entre nosotros. No hay maternidad en cuanto se trata de desvincular ésta precisamente del dato natural y legal que la define: la maternidad sigue al parto. El comprador o compradores reciben un producto bajo contrato y la gestación se convierte en una prestación que esclaviza a la mujer, evidentemente necesitada. De hecho, los grandes países exportadores en esta industria, como Tailandia, India, México y Ucrania, están limitando la compra por extranjeros, toda vez que se han observado los vergonzosos resultados de la generalización de la práctica para ricos del exterior. No hay padres o madres, hay compradores deseosos de que el Derecho cumpla su definitivo capricho, obviando las posibilidades que se abrirían a la maternidad por otras vías menos explotadoras. Las nuevas palabras, por supuesto, encubrirán el proceso, y así tendremos a nuestros tribunales –ya los tenemos de hecho– discutiendo si dos compradores y su compra han establecido ya, o no, una «relación familiar».


Leer más:  Por qué no estoy de acuerdo con la maternidad subrogada  http://www.larazon.es/sociedad/por-que-no-estoy-de-acuerdo-con-la-maternidad-subrogada-PD14429215?sky=Sky-Junio-2017#Ttt1ldPn0woqjv5X
Convierte a tus clientes en tus mejores vendedores: http://www.referion.com
 Pongo a continuación el link a todo el dossier que publica Belén Tobalina:

http://www.larazon.es/sociedad/la-postura-de-la-razon-sobre-la-gestacion-subrogada-HH15475534

lunes, 26 de junio de 2017

Nuevos ricos y maternidad subrogada.

Andan los partidos, que discuten  en el mismo espacio en el que se giraba en el  chotis, apenas en un ladrillo, intentando distinguirse unos de otros, por algo distinto de condenar la corrupción ajena, ocultando la propia, que es la actividad política por excelencia.
En esto la izquierda se ha echado al monte bolivariano, monte violento, donde se habla mucho y se come poco, y han descubierto al mahometanismo y la libre determinación de que le pongan a las chicas una caperuza en la cabeza pasada la primera regla.
El centro, centro, aún más en el centro, ha decidido hacerse redicalmente centrista, es decir mas banquero y acercarse a ese importante voto de "famosos", la popularidad atrae popularidad, que quieren comprarse niños sin tener que gestarlos, que es un inconveniente notable como es sabido desde los antiguos textos sagrados. Que para otra es un avance a la espera del útero artificial. Por eso se descuelgan con la maternidad subrogada y mas que ciudadanos se proclaman consumidores, eso sí en la hipocresía mas boba, con alguna referencia altruista. Ya se sabe el mundo esta lleno de mujeres menesterosas deseando hacer felices a hombres y mujeres pudientes. Para lo que se nos viene mas que un lacrimoso y denunciador Dickens necesitamos el mas ácido Evelyn Waugh.

martes, 20 de junio de 2017

Nuevo eprint. Eutanasia y muerte ajena. Artículo en El Notario del Siglo XXI.

De forma prácticamente simultánea se han presentado en nuestro Congreso de los Diputados tres proposiciones de Ley que abordan los derechos y garantías de la dignidad de las personas en el proceso de la muerte, o por ser más exactos en la que ha sido tomada en consideración Proposición de Ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona ante el proceso final de su vida. Los contenidos son similares y parecen responder a la idea de que es muy urgente legislar sobre este hecho, como es sabido el único cierto de nuestra existencia.

Almost simultaneously, three bills have been present to the Spanish Parlament taht delve into the rights and quarantees concerning a dignified death when an individuals is facing death. To be mor specific, the bills eing considered is the one concerning the rights to a dignified death during the final stage of life berore dead. The containt contained in the three bills is similar and all seem to be responding to the urgent need to create a legislation around this matter, as death is the only certain aspect of moral existence.

Link http://eprints.ucm.es/43435/

miércoles, 14 de junio de 2017

lunes, 12 de junio de 2017

Eutanasia y vida ajena. Artículo en la Revista el Notario del Siglo XXI.

Pongo el enlace a este artículo que he publicado en la Revista El notario del siglo XXI. Es un número con un amplio dossier sobre la proposición de ley de derechos y garantías de la persona ante el proceso final de la vida.

https://drive.google.com/file/d/0B_JY8homnpGzWUlXME1HTWRRcGN2ckF1c0xhS3duWEFtVjdB/view?usp=sharing


viernes, 9 de junio de 2017

Maternidad subrogada o de alquiler en Cuadernos de Bioética.

La Revista de la Asociación Española de Bioética "Cuadernos de Bioética"  ha publicado un número monográfico sobre Maternidad subrogada o de alquiler que ha coordinado Marta Albert. Se incluye mi artículo: Maternidad subrogada, manipulación del lenguaje y altruismo.
Este es el Link: http://aebioetica.org/cuadernos-de-bioetica/archivo-on-line/2017/n%C2%BA-93-mayo-agosto.html

jueves, 8 de junio de 2017

Nota sobre eutanasia.

Al enumerar las causas de la Guerra del Peloponeso, Tucídides sugiere entre líneas la causa que conduciría a la guerra por encima o a pesar de la voluntad de los protagonistas. Como es sabido, la definitiva parece el temor espartano a la hegemonía ateniense.
Sin ser determinista me da en pensar que la marcha de nuestra civilización hacia el homicidio médico, como parte del tratamiento o como solución final en situaciones que nos atemorizan debe tener alguna causa explicativa y no desdeño que esta sea la definitiva liberación del hombre, que dirían los progresistas, o el final apocalíptico que tememos ¿o anhelamos? los reaccionarios.
En algún lugar he abordado el rompecabezas desde la clave del suicidio.
No es una clave que echar en saco roto. Del suicidio, la causa de muerte violenta más común, se ha tratado mucho. Es más el momento histórico lo ha puesto en el centro de la reflexión de los autores, Pese a que  es sabido que hace falta cierto valor para citarlo aún siendo muy común. Pero en esto tampoco se distingue el suicidio de la muerte en general.
Para Cioran el suicidio es la garantía de la libertad, lo que permite seguir vivo, y en eso hay cierta premonición del argumento eutanásico. para Gómez Dávila es la prueba de la sinceridad. No cree en la de ningún ateo no suicidado con 30 años. Lo que esta claro sin embargo es que no se necesita legislación para el suicidio, no ha hecho falta, desde luego, para su omnipresencia.
La legislación sería para incluir la muerte ajena, de otro, en el acto médico. Hay algo engañoso en el argumento. Se nos dice que se está tratando la muerte ajena, como un acompañamiento con derechos y garantías, sustituyéndose en cierta forma el propio suicidio, aunque realmente se abra la posibilidad de dar muerte aun tercero.
¿Quien podría negarse a tratar los derechos y garantías en el momento de morir? Supongo que nadie, pero claro, nunca es esto. El humanitarismo ha logrado que no podamos creer en ninguna proclamación de derechos, siempre hay algo oculto.
En este caso es matar en lugar de morir.
Dice Simone Weil en un texto discutible pero que en nuestra situación ilumina mucho que el hombre en sí considerado tiene obligaciones, no derechos. El derecho de uno consiste en la obligación que se impone a otro, empezando por las obligaciones absolutas de mi propia humanidad.
El discurso de los derechos y garantías a la hora de morir encubre las obligaciones que parece imponer al personal sanitario que el que se dirige directamente.
El discurso de los poderes públicos, por ejemplo, sobre la cobertura de cuidados paliativos para todos o las estancias adecuadas para morir dignamente acompañado es un puro flatus vocis, como los plazos a la administración que no llevan silencio positivo.
Lo que es inmediato es la muerte a petición o la abstención de tratamientos incluso de soporte vital con intención homicida. Es decir, la eutanasia, activa y pasiva.
De esta forma las obligaciones que se imponen al personal sanitario pueden ser de tres tipos.
1 Muerte a petición por acto médico homicida. En las últimas propuestas legislativas, de acercamiento a la muerte digna, no lo olvidemos, esto parece excluirse pero puede completarse de dos maneras.
La primera es la la práctica extendida por la que la abstención intencionada de dar soporte vital a una persona para la que no es objetivamente fútil no es un homicidio por omisión.
La segunda es la aplicación de las sedaciones sin criterios técnicos, es decir, de forma contraindicada o excesiva.
Sobre esto no hay que dar muchas vueltas legislativas. Ya sabemos que cuando una comisión observó que en el Hospial Severo Ochoa se seguía esta práctica quienes de hecho terminaron ante los tribunales fueron los expertos miembros de la comisión que había calificado las sedaciones como irregulares, mientras que la vía penal contra los acusados fue interrumpida, por cierto, por Manuela Carmena.
La obligación homicida que podría surgir de los derechos y garantías de la dignidad transforma la actividad de quien lo realiza. Se rompen los rasgos definidores de la práctica médica que obligaban según la deontología a tratar al enfermo como un absolutamente otro, como persona. Que hubiera incumplimientos, como en todo lo humano, no quitaba vigor a la obligación.

martes, 23 de mayo de 2017

Enlaces noticias informe Comite de Bioética de España maternidad subrogada.

Aquí algunas reacciones.


http://politica.elpais.com/politica/2017/05/19/actualidad/1495194037_957601.html


http://www.elmundo.es/sociedad/2017/05/19/591ed27122601d986d8b460e.html

http://www.larazon.es/sociedad/el-comite-de-bioetica-propone-la-prohibicion-a-nivel-internacional-de-la-maternidad-subrogada-EN15182035


http://www.europapress.es/sociedad/noticia-feministas-provida-aplauden-comite-bioetica-quiera-prohibir-gestacion-subrogada-nivel-internacional-20170519181438.html

Conclusión del informe del Comité de Bioética de España sobre maternidad subrogada

Conclusión A lo largo de este informe hemos visto que existen sólidas razones para rechazar la maternidad subrogada. El deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas. La mayoría del Comité entiende que todo contrato de gestación por sustitución entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio. Otros miembros del Comité, aunque aceptan en línea de principio que esta práctica podría regularse de modo que compaginara la satisfacción del deseo de unos de tener un hijo con la garantía de los derechos e intereses de los otros, no alcanzan a ver la fórmula de hacerlo en el contexto actual. Las propuestas regulatorias que se manejan -la gestación altruista y comercial en sus diversas variantes- son claramente deficientes en la tutela de la dignidad y derechos de la gestante y del menor por las razones que hemos ido apuntando en el apartado anterior. España, junto con muchos otros países de nuestro entorno cultural y del resto del mundo, ha rechazado de forma continuada esta práctica. Lo hizo cuando aprobó la primera regulación sobre reproducción humana asistida en 1988 y lo ratificó tanto en la reforma de 2003 como en la nueva ley sobre reproducción humana asistida de 2006. La experiencia de los últimos años, sin embargo, ha evidenciado que la norma vigente no resulta suficientemente efectiva para alcanzar el objetivo que persigue: la nulidad de los contratos de maternidad subrogada. Aprovechando las leyes permisivas de algunos países, ciudadanos españoles celebran este tipo de contratos en el extranjero y, a continuación, logran inscribir la filiación de los niños obtenidos por esta vía en el Registro Civil de España. Este tipo de contratos e inscripciones contradicen el parecer del Tribunal Supremo, que se manifestó sobre este asunto en 2014 y 2015, declarando su nulidad y los demás efectos que ésta comporta. Puesto que no somos legisladores, ni un órgano creado para el asesoramiento técnico-jurídico, entendemos que no nos corresponde articular la propuesta de reforma de la ley vigente que consideramos necesaria para que siga alcanzando el objetivo para el que fue creada. En todo caso, pensamos que dicha reforma debería estar orientada por tres criterios fundamentales: - Principio de mínima intervención. La ley vigente establece la nulidad de los contratos de gestación por sustitución; no sanciona a quienes intenten llevarlos a cabo. La reforma de la ley debería orientarse a lograr que la nulidad de esos contratos sea también aplicable a aquellos celebrados en el extranjero. Para contribuir a la efectividad de la medida podría considerarse la posibilidad de sancionar a las agencias 87 que se dedicaran a esta actividad. Solo en el caso de que estas medidas resultaran insuficientes para impedir la gestación por sustitución en el extranjero se debería considerar la posibilidad de recurrir a otras medidas legales que reforzaran su cumplimento. - Hacia una prohibición universal de la maternidad subrogada internacional. Las desgraciadas experiencias de países en los que esta práctica ha puesto crudamente de manifiesto las explotación a la que son sometidas las mujeres gestantes es una razón fuerte para que España defienda, en el seno de la comunidad internacional, la adopción de medidas dirigidas a prohibir la celebración de contratos de gestación por sustitución a nivel internacional. - Transición segura. No se puede desconocer que, en estos momentos, un número indeterminado de españoles está inmerso en procesos de maternidad subrogada internacional. Es importante que la transición a una regulación más efectiva no produzca el efecto colateral de dejar desprotegidos a los niños que nacen de estos procesos. Para ello se garantizará que su filiación en el extranjero se realice conforme a la doctrina establecida por el TS.

viernes, 19 de mayo de 2017

Nota de Prensa sobre el informe del Comité de Bioética de España sobre aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada.

NOTA DE PRENSA Informe del Comité de Bioética de España SOBRE LOS ASPECTOS ÉTICOS Y JURÍDICOS DE LA MATERNIDAD SUBROGADA __________________________________________________________ El Comité de Bioética de España en su reunión plenaria del pasado 8 de mayo de 2017 acordó por unanimidad de los vocales presentes aprobar un Informe sobre los aspectos éticos y jurídicos de la maternidad subrogada, elaborado a iniciativa del propio Comité, dada la preocupación que suscitaba a sus miembros el debate presente en la opinión pública y en algunas instituciones sobre la conveniencia de regular o, al menos, dotar de legalidad, a los contratos de maternidad subrogada. Como se pone de manifiesto al inicio del Informe, la maternidad subrogada es uno de los temas bioéticos más controvertidos del momento por su carácter disruptivo sobre el modo en que la procreación humana, y las consecuentes relaciones de maternidad y filiación, han sido entendidas y reguladas hasta la actualidad, planteándose por primera vez en la historia la posibilidad de disociar la gestación de la maternidad. Ciertamente, no es un fenómeno nuevo, los primeros casos tuvieron lugar hace más de cuarenta años. Sin embargo, durante mucho tiempo tuvo un alcance limitado, no siendo hasta los últimos quince años cuando la práctica se ha extendido y, sobre todo, se ha internacionalizado. Los medios de comunicación se han venido haciendo eco de informaciones que han atraído la atención de la opinión pública, generando gran repercusión mediática los casos de personajes famosos que han recurrido a este medio para ser padres. En líneas generales, como se expone detalladamente en el Informe, son dos los principales problemas jurídicos que se plantean en España. El primero tiene que ver con el hecho de que la maternidad subrogada sea contraria a la ley nacional y, sin embargo, muchos españoles consigan ser padres recurriendo a ella en otros países donde es legal. ¿Se puede pretender que las leyes aprobadas en España tengan verdadera eficacia y que no solo sean de aplicación para quienes, por carecer de recursos y de temeridad, no pueden sortearlas en el extranjero? Hay otros ámbitos en los que los hechos son perseguibles, incluso penalmente, aunque se realicen en el extranjero (véase, la compra de órganos humanos). El otro problema tiene que ver con que existe una nueva vida humana por cuyo interés el Derecho tiene que velar. Un aspecto esencial de ese interés consiste en reconocerle una filiación legal. Y de ahí surge la segunda cuestión: ¿Se debe reconocer a los padres comitentes la filiación legal del hijo concebido por encargo, aunque se reconozca la ilegalidad del proceso, o resulta más coherente no reconocerla para desincentivar que sea un medio de conseguir lo que legalmente está prohibido? En el informe se exponen los principios y razones que el CBE considera fundamentales a la hora de sustentar una posición coherente sobre esta práctica, abordándose el dilema de si la legislación española vigente debería reformarse para permitir la maternidad subrogada en determinadas condiciones o, más bien, debería mantenerse tal como está y adoptar medidas para reforzar su eficacia. Al hacerlo el CBE espera contribuir al debate ciudadano sobre un asunto que no solo repercute sobre las personas directamente afectadas (los niños fruto de esta práctica, las mujeres gestantes, los comitentes y en su caso los donantes de gametos) sino también sobre el conjunto de la sociedad, en la medida en que nos lleva a replantearnos el modo en que debe ordenarse la procreación humana y las consiguientes relaciones de filiación. El CBE es consciente de que quedan temas concretos sin abordar, no ha tratado de ofrecer una respuesta exhaustiva a cada una de las preguntas que se suscitan, sino, prioritariamente, clarificar los términos del debate y exponer el resultado de nuestras reflexiones, y deliberaciones. El CBE considera que, si bien el deseo de una persona de tener un hijo constituye una noble decisión, ello no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas. La mayoría del CBE entiende que todo contrato de gestación por sustitución, lucrativo o altruista, entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio. Otros miembros del Comité, aunque aceptan en línea de principio que esta práctica podría regularse de modo que compaginara la satisfacción de dicho deseo con la garantía de los derechos e intereses de los otros, no alcanzan a ver la fórmula de hacerlo en el contexto actual. Las propuestas regulatorias que se manejan y las experiencias de otros países son claramente deficientes en la tutela de la dignidad y derechos de la gestante y del menor. En atención a la naturaleza y funciones del CBE, no le corresponde traducir su parecer en una concreta propuesta de reforma legal, pero sí, ofrecer algunos criterios que orienten aquélla, y, entre estos, destacaríamos tres fundamentales: 1.º Dotar de verdadera eficacia legal a la nulidad de esos contratos, de manera que resulte aplicable también a los celebrados en el extranjero, para lo que podría considerarse la posibilidad, entre otras medidas legales, de sancionar a las agencias que se dedicaran a esta actividad. 2.º Promover a nivel internacional un marco común regulatorio que prohíba la celebración de contratos de gestación, en garantía de la dignidad de la mujer y del niño. 3.º Asegurar una transición segura que evite que queden desprotegidos los niños resultantes de los procesos de maternidad subrogada internacional en los que pueden estar inmersos actualmente varios españoles. Para ello puede garantizarse que su filiación en el extranjero se realice conforme a la doctrina establecida por el Tribunal Supremo. El informe está disponible en la web del Comité de Bioética de España (www.comitedebioetica.es). Madrid, a 19 de mayo de 2017

El comité de bioética de España se pronuncia contra los vientres de alquiler

Pongo el link al informe del Comité de Bioética de España sobre maternidad subrogada, aprobado por unanimidad con un voto particular concurrente. Notese que en aras al acuerdo renunciamos algunos a recoger explícitamente exigencia de sanción penal para las agencias intermediarias.



http://assets.comitedebioetica.es/files/documentacion/es/informe_comite_bioetica_aspectos_eticos_juridicos_maternidad_subrogada.pdf

viernes, 5 de mayo de 2017

Aceptación del hijo. Todo es lo mismo.

Del texto de Susanna Tamaro en el que apoyaba la solicitud a la ONU de una prohibición total de la maternidad subrogada hay algo que me desconcierta. Estoy plenamente de acuerdo en lo del amor, no todo hijo, ni siquiera la mayoría son fruto del amor, al menos al niño. Pero su postura por la que hay hijo sólo tras la aceptación de la mujer es inadmisible. Podría estar de acuerdo con que el hijo exige la aceptación de la mujer pero no que "es" en cuanto la mujer lo acepta, pues eso nos lleva de nuevo a la situación que denunciábamos en el "pater" que hace del hijo alguien sólo cuando lo coloca sobre sus rodillas.