miércoles, 23 de abril de 2014

Mea culpa. El error de los textos.

La libertad humana esta limitada por las consecuencias inevitables de nuestros actos. Muchas veces esto se manifiesta en una opción. Si optamos por algo suele ser incompatible con otra opción; si sabemos algo es absurdo comportarse como si no lo supieramos. De forma que padecemos las consecuencias de nuestros errores,  y nuestras desgracias son, también muchas veces, previsibles por nosotros aunque, como diría don Colacho, tendemos a atribuirlas a la injusticia o a la mala suerte.
Cuando  alguien sabe que la Universidad se ha convertido en un centro expedidor de títulos profesionales mas o menos habilitantes y ha visto  que la formación se ha alejado de la lectura de autores, de textos clásicos para reducirse a la diapositiva y el apunte, es banal y contradictorio pretender introducir el sistema de la lectura de los grandes libros o de los `pequeños textos. Apenas sirve para disfrazar la propia labor y convencerse que uno no es taxidermista de las ideas, como diría Gómez Dávila, ni le pagan por ser neutral, como espetaba Ciorán.
Por otra parte el experimento está destinado al fracaso al menos por dos motivos. El primero es la sustitución del libro por el fragmento. Es una estafa. Dos textos de Tucídides no dan idea de la  riqueza de la Historia de la Guerra del Peloponeso,  y un fragmento de la Apología no dice nada de Platón. Si se es radical hay que ser radical y leer la obra completa. Por otra parte, convencido de que el conocimiento viene transmitido  de una soledad que lo ofrece  a otra soledad que lo recibe, no hay mayor error que pretender   desde un estrado pasarle  a 100 prisioneros lo que sólo una mano puede trasladar a otra.
Quedan los textos recogidos en el blog antibioetica como resto del vano intento. Vuelva lo esotérico a su sitio y el "modus vivendi" al suyo. 

viernes, 18 de abril de 2014

Artículo en Italia sobre la muerte de Gabriel García Márquez citando a Gómez Dávila.

È morto Gabriel García Márquez. Se non fosse stato comunista l’avrebbe pensata «in tutto e per tutto come Gomez Davila»

Tempi.it  Aprile 18, 2014 Francesco Amicone

Attraverso il mito Marquez costruisce un mondo, reale e simbolico, che fra le creazioni degli autori contemporanei è paragonabile soltanto a quello di Yoknapatawpha, la provincia inventata da William Faulkner.
È morto oggi nella sua casa di Città del Messico a 87 anni il premio Nobel alla letteratura Gabriel García Márquez
Con «la sua prosa trasparente, esatta, nervosa» è riuscito a diventare il romanziere più celebre dell’America latina. Capace di definire Fidel Castro «uno dei più grandi idealisti del secolo», ma anche di recensire entusiasticamente Dio ha bisogno degli uomini: «Una obra de arte completa, extraña y perdurable» e di affermare che, se non fosse un comunista, la penserebbe «in tutto e per tutto come Gomez Davila».
Gabo, per gli “amici”, Garcia Marketing, per i suoi detrattori, inizia la sua carriera con un acronimo: Ggm. Fra gli anni ’40 e ’50, Ggm fu un anonimo redattore, un dotatissimo rubrichista, reporter e critico cinematografico. Per una settimana fu anche l’editore del giornale più piccolo del mondo, El Comprimido. Finita l’epoca in cui aveva rappresentato una seccatura soltanto per gli educati impresari di cinema di Bogotà colpevoli di sprecare i propri «ingenti e rispettabili capitali» in filmucoli squallidi, nel 1967, trovò «la formula perfetta per vendere libri», Cent’anni di solitudine. Il sortilegio gli fruttò anche il Nobel per la letteratura e forse lo costrinse a un futuro da «pallido epigono di se stesso» (Antonio Gurrado).
La narrazione di Marquez procede come «una massa in movimento, una colata di lava appena espulsa dal cratere e, come la lava, disordinata, calda, espressione di vita non controllabile» scriveva Carlo Bo, più di vent’anni fa. Questa “colata” ci consegna la storia della famiglia Buendia. Di José Arcadio Buendia e Ursula Buendia, cugini, che per sfuggire alla persecuzione per il loro amore incestuoso, decidono di abbandonare il proprio paese e fondare, nel mezzo di una foresta, Macondo. E dal momento di quella fondazione, si dipana la storia della famiglia Buendia.
Il mito è «una forma simbolica del pensiero», disse Dario Del Corno. Una forma simbolica che, attraverso il racconto di un evento e la rappresentazione dei suoi protagonisti, organizza per analogia la «riflessione sull’esistenza e sull’esperienza dell’uomo». Del mito, stando alla definizione del grecista, Cent’anni di solitudine ha tutto. L’ha preso, secondo Cesare Segre, «dal modello più venerabile a disposizione, quello della Bibbia».
Città mitica è Macondo, dove, prima dell’arrivo di una società bananiera americana, «nessuno aveva più di trent’anni e non era morto nessuno». Uomo mitico è il Colonnello Aureliano Buendia, il quale «promosse trentadue sollevazioni armate e le perse tutte», «ebbe diciassette figli maschi da diciassette donne diverse». «Sfuggì a quattordici attentati, a settantatré imboscate e a un plotone di esecuzione. Sopravvisse a una dose di stricnina nel caffè che sarebbe bastata ad ammazzare un cavallo».

Marquez nella sua opera più nota è riuscito, attraverso il mito, a costruire un mondo, reale e simbolico, che fra le creazioni degli autori contemporanei è paragonabile soltanto a quello di Yoknapatawpha, la provincia inventata da William Faulkner.

Origen del escolio. Un ejemplo en Burckhardt.

Por supuesto don colacho nos da la clave de sus santos patrones Montaigne y Burckhardt. En los apuntes de los cursos del segundo, encontramos auténticos escolios, reescritos luego en la obra del bogotano. Véase esta frase de Juicios sobre la  Historia y los historiadores:
"No   nos libraremos de la antigüedad siempre que no volvamos a ser bárbaros de nuevo.   Los bárbaros y los modernos hombres de cultura americanos viven si conciencia de la historia." Judgements on History an  historians. Routledge,  3.

lunes, 14 de abril de 2014

Frédéric Schiffter. Les Charmes des penseurs tristes. Gómez Dávila el encanto de un pensador triste.

En el libro de Fréderic Shiffter, Flammarion 2013 se dedica un capítulo a Nicolás Gómez Dávila, titulado "Testigo de su nausea".
Incluye algunos viejos errores tomados de aquí y de allá, sobre todo de Volpi. Como que el "hidalgo" tenía que hacer algún deporte y quedo impedido por  un accidente de polo tras el que se retiró. Ya hemos comentado que la caída del caballo fue en Canoas-Gómez mientras encendía un tabaco. En cuanto a su retiro, alabado por Volpi,  no creo que ir una vez por semana a sus Consejos o casi todos los días al Jockey, almorzando diariamente fuera de casa,  pueda considerarse un "retiro".
Pero por lo demás creo que Schiffter en una lectura muy Nietzscheana, demasiado, tiene grandes aciertos.
Cito algunos como cuando dice"Mas aún que Cioran y Caraco sera en el siglo XX el parangon del "Inactual", término que forjó Nietzsche en los años 1872-1876".

En su definición de como Gómez Dávila no puede considerarse un pensador de derechas tambíén alcanza momentos brillantes:" Allí donde el intelectual de izquierda aloja la igualdad entre las clases, las razas, los sexos y las generaciones para lograr un perfeccionamiento de la humanidad, el reaccionario denuncia ( maldice)  una irremediable degeneración. Donde el intelectual de derechas defiende la libre empresa, el libre cambio, la explotación de recursos  de recursos naturales y la urbanización de paisajes, el reaccionario condena un vandalismo generalizado contra lo bello. Lo que distingue los intelectuales del reaccionario es que los primeros son militantes, el segundo un esteta- condenado, dice Gómez Dávila a testimoniar su asco".
Discrepo, sin embargo, cuando sostiene que "Ni Joseph de Maistre, ni Luis Bonald, ni Donoso Cortés pueblan su panteón filosófico".  En esto coincido más con lo dicho por Rabier.

domingo, 13 de abril de 2014

Joseph Roth. Otro reaccionario auténtico, en este caso muestra su lealtad a Otto de Habsburgo.

He encontrado esta carta de Joseph Roth, una de las ultimas de su epistolario en la editorial el Acantilado. Posición definitiva del nostálgico cantor del Imperio Austrohungaro. La carta se dirige al secretario de Otto de Habsburgo:

6 de noviembre de 1938.

 Muy distinguido conde de Degenfeld:
 Mi amigo, el señor Klaus Dohrn, me informa de que Su Majestad, nuestro emperador, me hace transmitir su deseo de que me ponga mejor de lo que estoy en este instante y me someta a las prescripciones médicas.
Le ruego, muy distinguido conde, exprese a su Majestad mi más devoto agradecimiento y mi afirmación de que, por supuesto, prestaré obediencia a toda orden de Su Majestad.
Me siento particularmente honrado por la invitación de Su Majestad a visitarle la semana que viene. Estoy extraordinariamente conmovido por la gracia de Su Majestad, que se digna dirigir su interés hacia mi.
Con gratitud por su molestia y con lealtad, suyo.

miércoles, 9 de abril de 2014

Baudelaire y la igualdad ante la ley

Origen literario de la nota gomezdaviliana, aunque esta era conceptual y no literaria,  aquí tenemos este poema en prosa de Baudelaire, tomado de "El esplín de Paris". p 149 de la edición de Alianza:

Un hombre espantoso entra y se contempla en el espejo.
"¿Por qué se mira usted en el espejo, si no le es posible verse en él sin desagrado?"
El hombre espantoso me responde: " Caballero, según los inmortales principios del 89, todos los hombres tenemos los mismos derechos ante la ley; por lo tanto, tengo derecho a contemplarme; con agrado o desagrado, eso es algo que únicamente atañe a mi conciencia".
En nombre del sentido común, yo tenía sin duda razón; pero, desde el punto de vista de la ley, no andaba él desencaminado.

martes, 8 de abril de 2014

El reaccionario que abolió el progreso.

El artículo en la Revista de la Universidad de Antioquía "El reaccionario que abolió el progreso" de Juan Gustavo Cobo Borda, editor de "Escolios a un texto implícito" (Instituto Colombiano de Cultura ) 1977 y "Sucesivos escolios a un texto implícito (Instituto Caro y Cuervo) 1992, es, probablemente, el texto que reúne más datos sobre la actividad literaria de Don Colacho. Revela incluso elementos que no aparecen en Volpi, como las primeras publicaciones en las Revistas Mito 1955 o la noticia en la revista Eco, n 14 1961. Nuevamente como en todo el número se echa de menos un sistema de citas razonable, por ejemplo, de los diecisiete artículo publicados en prensa sobre la edición italiana que incluye un elogio de Unitá.
Además esta magníficamente orientado.