viernes, 17 de junio de 2016

El atentado de Orlando y la corrección política.

Un hombre armado hasta los dientes entra en una noche latina de un local gay en Orlando y mata a 50 personas, hiriendo a 53. Finalmente es abatido, no sin herir a uno de los policías asaltantes, que se librara, probablemente,   gracias a un casco antibalas.
Durante varias horas los medios norteamericanos, con honrosas excepciones, se debaten entre si se trata de un execrable crimen de odio ( es decir un acto individual antigay) o un acto terrorista antiamericano de base organizada. Incluso el presidente Obama en su intervención mantiene el juego hablando de un acto de terrorismo, así en general; y de un acto de odio, así de manera imprecisa. Por supuesto en Estados Unidos nadie con relevancia política se atrevió a hacer lo que en España ha hecho el candidato secundario de Podemos Alberto Garzón, que sin más noticias atribuyo el atentado al heteropatriarcado, implicando así a todos los heteropatriarcas del mundo en la masacre y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid para poner su nota radical en la campaña electoral española.
Cuando se producen todas estas reacciones tanto el Presidente de los Estados Unidos como buena parte de los medios ya conocían al menos los siguientes datos. Primero, el autor del atentado antes de realizarlo llama al teléfono de emergencias y lo reivindica en nombre del autodenominado Estado Islámico, para sus enemigos DAESH, organización que parece que algo tiene de terrorista y algo de islámica. Segundo, la policía averigua que el sujeto abatido es un estadounidense de procedencia afgana y,  oh sorpresa,  mahometano radical con incidentes previos de maltrato y odio. Tercero, la conocida organización terrorista Estado Islámico, llamada por sus enemigos DAESH, ha reivindicado la masacre.
La paradoja pues es el desesperado intento de Obama y sus correctos aliados políticos en disimular el origen ideológico y la vinculación estricta del crimen. Algo así como la conocida condena del terrorismo “venga de donde venga” que se hizo popular en nuestra transición, cuando izquierda y nacionalistas no querían condenar el terrorismo venga de donde viene. La estrategia, una de las notas distintivas de la administración demócrata  estadounidense, se está revelando como muy desafortunada.
Nadie puede dudar a estas alturas que la estrategia del DAESH es clara y directa, sus atentados  tienen poco de indiscriminados. La  organización conectada en origen con quienes estuvo conectada y trágicamente reforzada con la desarticulación de la parte sunnita del ejército iraquí, en un error de libro de, en este caso, los estrategas de Bush,  sigue un guión que le da buenos réditos con su público, los mahometanos radicalizados de medio mundo.
Si descontamos los atentados contra centros de comunicación estratégicos como metros y aeropuertos, el DAESH está aplicando la ley islámica en su versión wahabí, con todo su rigor en todo el mundo. Así atacan los que ellos entienden como centros de corrupción y diversiones pecaminosas, que son todas, claro está; sancionan la blasfemia y castigan a musulmanes y cristianos que se encuentran cerca de su zona de influencia a la menor ocasión. Por supuesto matan judíos, en este caso sin más justificaciones sofisticadas.
Una organización, una base ideológica y una estrategia. Frente a ello Occidente sigue con sus complejos políticamente correctos y la sensación de que no se toma nada en serio. La política radicalmente equivocada de la Clinton en Libia y Siria nos lo muestra. Todos los grandes actores consideran al Estado Islámico uno de los problemas, pero no el principal ni en Libia, ni en Siria, ni en Iraq, ahí las tensiones Rusia-EEUU, la detención de los iraníes, las buenas relaciones con los del Golfo, los intereses antikurdos de Turquía se hacen más importantes, incluso durante unos meses Israel dudó sobre su enemigo principal en estos asuntos.
Mientras sufrimos los interminables interrogatorios en la Aduana de EEUU, para que luego sea un nacional quien dé el golpe decisivo, pasamos mil controles en los aeropuertos para que luego se permita la entrada de oleadas de personas sin control de antecedentes o verdadera procedencia en Europa y, como no, sentimos la presión asfixiante de la corrección política que se detiene, claro está, ante la menor posibilidad de acusación de islamofobia.

Por todo ello no voy a encender  ni una velita, ni poner una florecita, ni ser nadie que no soy, tampoco guardaré un segundo de silencio, pues es hora de hablar y de exigir.

domingo, 5 de junio de 2016

El emperador desnudo y la reaccion del publico.

El emperador desnudo y la reacción del público.
Por José Miguel Serrano.

Simon Leys, una de las conciencias del Siglo XX, al comentar la reacción a su libro “los trajes nuevos del presidente Mao” deducía que Andersen, autor del cuento “el traje nuevo del emperador” no era un gran psicólogo.
En efecto, como todos recordamos, y con infantil alegría jaleábamos al leerlo por primera vez, el público, cuando el niño grita que el emperador estafado iba desnudo, empieza a burlarse del jerarca y aplaude la inocencia que descubre el engaño.
Por el contrario,  Leys comprobó una diferente reacción de “los intelectuales” al publicar su libro en el que describía la gran estafa de la Revolución Cultural, que de Revolución tenía el golpe de mano palaciego de Mao para hacerse con todo el poder perdido tras el “Gran salto adelante” y de Cultural la pulverización de la cultura tradicional china y la pérdida de un inmenso patrimonio.
El libro fue combatido e ignorado por expertos que ni leían en chino y tenían como toda experiencia uno viajecitos organizados por la Agencia “Partido comunista chino”. Mucho tardaron los maoístas de camarilla, media intelectualidad francesa, en reconocer lo que había pasado. Tuvo que morir Mao, caer la banda de los cuatro rehabilitarse Den Xiao Ping y aún todavía gente como la diputada Maria Antonietta Macciocchi negaban la verdad.
El niño fue insultado e ignorado mientras el grupo de cortesanos seguía a la corte con entusiasmo.
La ceguera ante la barbarie comunista es llamativa pues incluso personas que pudieron denunciarla en su fase europea, como Hannah Arendt, se confundieron totalmente en fases sucesivas.
Un sector de la intelectualidad europea y norteamericana se negó a ver nada del mismo comunismo ruso hasta la invasión de Hungría, o la de Praga, o incluso más tarde con el libro Archipiélago Gulag circulando. Pero incluso estos fueron avispados si los comparamos con la constante ceguera incurable e incurada ante el comunismo tercermundista. Los Castro, el más siniestro aún Pol Pot, los vietnamitas, gozaron de una impunidad completa. La justificación era una   lectura de los acontecimientos por la  que la conjugación de comunismo y tercemundismo expiaba las culpas occidentales, recuérdese así la barbaridad de Sartre cuando dijo  que al matar a un  occidental el FNLA mataba a su vez a un explotador y a un explotado.
El siniestro Mao, cuya imagen adorna, por ejemplo, un restaurante en el Bernabeú, sin ningún tipo de queja, faltaría más, gozó de esa impunidad a la vez que de un prestigio que pocos se han atrevido a discutir. Y hubiera bastado   leer un solo escrito sobre las memeces que decía o las que se decían sobre él en el culto a la personalidad desaforado para haber visto la desnudez del personaje.
Es evidente que el proceso se está repitiendo con el bolivarianismo que no es sino una construcción imitada de comunismo y tercermundismo. Como decía Gómez Dávila el intelectual sudamericano vive de los saldos de Europa. La práctica bolivariana es siniestra, todo lo siniestra que permiten las actuales circunstancias de crisis de los países inspiradores, pero la ceguera ante la misma es tan tópica como la ceguera ante el maoísmo.
De quienes se niegan a ver al emperador desnudo no nos desconciertan  los asalariados tipo Errejón, Iglesias o Monedero. El estómago agradecido es la más tradicional causa de ceguera voluntaria. Tampoco quienes reaccionan por miedo y siguen jaleando detrás del emperador. Los que son más dignos de estudio son los auténticos entusiastas del traje nuevo, es decir, del no traje, dispuestos a seguir negando la evidencia. Como dijo el propio Leys en un memorable programa en la Televisión Francesa como los manzanos dan manzanas los idiotas dicen idioteces.
Toda esta observación teórica sería un mero entretenimiento si no fuera por dos circunstancias;  una, presente en todo caso,  es el sufrimiento real de los oprimidos; otra, peculiar de nuestro momento,  es que los ciegos voluntarios ocupan o están cerca de ocupar posiciones de Gobierno.

miércoles, 25 de mayo de 2016

PROGRAMA DE RADIO SOBRE GOMEZ DAVILA.

Pongo el enlace al programa que "Platon vuelve a la caverna" dedico a Nicolas Gomez Davila. Se emitio en cadena iberica y tuve el placer de intervenir.

Dura hora y media y apenas nos dio tiempo a nada.

Aquí para no hacer otra entrada pongo un enlace a un comentario sobre el programa y a otra grabación gomezdaviliana.
http://compostela.blogspot.com.es/