sábado, 22 de noviembre de 2014

Las razones de un aborto. Hoy en la Razón. José Miguel Serrano.

Aunque por razones obvias no he podido ir a la manifestación de hoy he aquí mi pequeña aportación.

Si descartamos por absurda la explicación oficial sobre la retirada de la Ley de Protección de la Vida Prenatal, que era que en ella no se había logrado lo que hubiese sido el único consenso de la legislatura, y si consideramos que las famosas encuestas sobre las ventajas para la intención de voto de retirar la ley, o eran falsas o han sido un enorme fiasco, las justificaciones sobre las razones del acto gubernamental contra el que nos movilizamos hoy se reducen notablemente. Algunos piensan que las razones pueden ser internacionales, o bien el plato de lentejas del Consejo de Seguridad, o bien las presiones externas del Lobby radical, encabezado por la Presidencia de los Estados Unidos que temían que en una nación plenamente occidental se produjese la para ellos regresión de una ley protectora de la vida prenatal. Lo de Polonia o Hungría se había soportado con mayor o menor disgusto pero lo de España parecía inadmisible. Si bien la teoría de la presión internacional no es descartable, personalmente creo que no hicieron falta ni las encuestas ni las presiones externas para facilitar el amargo resultado al que nos enfrentamos y que ha producido una de las únicas crisis de Gobierno por discrepancia que hemos visto en la Segunda Restauración. A la luz de las discusiones en torno a los distintos informes que los órganos asesores del Gobierno hicieron sobre el anteproyecto gubernamental podemos deducir que el punto de fricción más o menos enmascarado fue siempre el aborto eugenésico. El coherente empeño de los autores del proyecto por eliminar esa causa de difícil justificación en el aborto, causa eugenésica, que por razones históricas se disfrazó en la legislación alemana y que a regañadientes aceptó nuestro Tribunal Constitucional, explica mucho de lo que pasó. En efecto el Tribunal Constitucional esperaba que el «progreso» en la protección social eliminase las dificultades de atención a la vida fuertemente dependiente. En el fondo, desde mi punto de vista, compraba una mercancía ideológica averiada. La que pretendía que la principal razón justificativa del aborto cuando se trata de previsibles anormalidades del feto no era perfeccionista o eugenista sino social. La angustia ante las dificultades del futuro provocada en parte por la falta de ayudas para los fuertemente dependientes. Esta máscara apenas encubre una realidad preocupante. Para un sector de la propia mayoría eliminar la causa eugenésica suponía imponer una carga excesiva. Si bien esta carga parecía coherente con todo el discurso oficial sobre la dependencia, en realidad contradecía lo que nuestra sociedad empieza a entender como esencial, esto es, el derecho al control de calidad. La práctica eugenésica se ha extendido tanto, incluso en la propia reproducción asistida, que eliminarla en la interrupción voluntaria del embarazo parecía un exceso. No dudo que muchos de los que discutieron teóricamente este aspecto, y con varios me une la amistad, eran sinceros al pensar que la carga que se imponía podía ser excesiva, pero lo cierto es que en el nivel político nunca apareció este argumento. Unos se pertrecharon en el tópico de la Salud Reproductiva y el derecho de autodeterminación, otros, los que fueron decisivos en llevarse el gato al agua, salieron con lo del consenso. Todos ocultaron que lo que se buscaba o más bien lo que se ha dado como una conquista social contemporánea, la desprotección casi completa de la vida prenatal cuando son previsibles deficiencias. Es más, lo que se presenta como una conquista individual se ha convertido en una actividad de política sanitaria enmascarada con todo el sistema sanitario y jurídico conspirando contra la vida previsible o posiblemente deficiente. En definitiva somos una sociedad eugenista que siente todavía un cierto pudor en confesarlo.
**Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense


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jueves, 20 de noviembre de 2014

Práctica viernes 21 Tiranía.

"El tirano no es veleidoso, sino sistemático. El tirano no se desparrama en caprichos sino se concentra en una idea.
El tirano es hombre de principios." NGD Escolios.

"ANTÍGONA
¿Qué esperas, pues? A mi, tus palabras ni me placen ni podrían nunca llegar a complacerme; y las mías también a ti te son desagradables. De todos modos, ¿cómo podía alcanzar más gloriosa gloria que enterrando a mi hermano? Todos éstos, te dirían que mi acción les agrada, si el miedo no les tuviera cerrada la boca; pero la tiranía tiene, entre otras muchas ventajas, la de poder hacer y decir lo que le venga en gana.
CREONTE
De entre todos los cadmeos, este punto de vista es solo tuyo.
ANTÍGONA
Que no, que es el de todos: pero ante ti cierran la boca.
CREONTE
¿Y a ti no te avergüenza, pensar distinto a ellos?
ANTÍGONA
Nada hay vergonzoso en honrar a los hermanos.
CREONTE
¿Y no era acaso tu hermano el que murió frente a él?
ANTÍGONA
Mi hermano era, del mismo padre y de la misma madre.
CREONTE
Y, siendo así, ¿como tributas al uno honores impíos para el otro?
ANTÍGONA
No sería a ésta la opinión del muerto.
CREONTE
Si tú le honras igual que al impío…
ANTÍGONA
Cuando murió no era su esclavo: era su hermano.
CREONTE
Que había venido a arrasar el país; y el otro se opuso en su defensa.
ANTÍGONA
Con todo, Hades requiere leyes igualitarias.
CREONTE
Pero no que el que obró bien tenga la misma suerte que el malvado.
ANTÍGONA
¿Quién sabe si allí abajo mi acción es elogiable?
CREONTE
No, en verdad no, que un enemigo.. ni muerto, será jamás mi amigo
ANTÍGONA
No nací para compartir el odio sino el amor.
CREONTE
Pues vete abajo y, si te quedan ganas de amar, ama a los muertos que, a mi, mientras viva, no ha de mandarme una mujer.NGD Escolios.


Parte del dialogo de Antígona y Creonte.


ANTÍGONA
¿Qué esperas, pues? A mi, tus palabras ni me placen ni podrían nunca llegar a complacerme; y las mías también a ti te son desagradables. De todos modos, ¿cómo podía alcanzar más gloriosa gloria que enterrando a mi hermano? Todos éstos, te dirían que mi acción les agrada, si el miedo no les tuviera cerrada la boca; pero la tiranía tiene, entre otras muchas ventajas, la de poder hacer y decir lo que le venga en gana.
CREONTE
De entre todos los cadmeos, este punto de vista es solo tuyo.
ANTÍGONA
Que no, que es el de todos: pero ante ti cierran la boca.
CREONTE
¿Y a ti no te avergüenza, pensar distinto a ellos?
ANTÍGONA
Nada hay vergonzoso en honrar a los hermanos.
CREONTE
¿Y no era acaso tu hermano el que murió frente a él?
ANTÍGONA
Mi hermano era, del mismo padre y de la misma madre.
CREONTE
Y, siendo así, ¿como tributas al uno honores impíos para el otro?
ANTÍGONA
No sería a ésta la opinión del muerto.
CREONTE
Si tú le honras igual que al impío…
ANTÍGONA
Cuando murió no era su esclavo: era su hermano.
CREONTE
Que había venido a arrasar el país; y el otro se opuso en su defensa.
ANTÍGONA
Con todo, Hades requiere leyes igualitarias.
CREONTE
Pero no que el que obró bien tenga la misma suerte que el malvado.
ANTÍGONA
¿Quién sabe si allí abajo mi acción es elogiable?
CREONTE
No, en verdad no, que un enemigo.. ni muerto, será jamás mi amigo
ANTÍGONA
No nací para compartir el odio sino el amor.
CREONTE
Pues vete abajo y, si te quedan ganas de amar, ama a los muertos que, a mi, mientras viva, no ha de mandarme una mujer.

martes, 18 de noviembre de 2014

Aristóteles Justicia penal

En cambio, la justicia de los modos de trata  es, sí, una igualdad, y lo injusto una desigualdad, pero no según aquella proporción sino según la proporción aritmética. Lo mismo da, en efecto, que un hombre bueno haya defraudado a uno malo que  uno malo haya defraudado a uno bueno, o que el adulterio haya sido cometido por un hombre bueno o malo: la ley sólo mira a la especie de daño y trata como iguales al que comete la injusticia y al que la sufre, al que perjudica  y al perjudicado. De modo que es esta clase de injusticia, que es una desigualdad, la que el juez procura igualar; y así cuando uno recibe un golpe y otro loda, o uno mata y otro muere, el sufrimiento y la acción se reparten desigualmente, pero el juez procura igualarlos con el castigo quitando del lado de la ganancia, pues en tales casos se usa en general el término "ganancia" aunque no es adecuado a algunos, por ejemplo, refiriéndose al que  ha dado un golpe.

Justicia y equidad

Ética a Nicómaco. V. 10, 1137b

Lo que ocasiona la dificultad es que lo equitativo es justo, pero no en el sentido de la ley, sino como una rectificación de la justicia legal. La causa de ello es que toda ley es universal , y hay cosas que no se pueden tratar rectamente de un modo universal. En aquellos casos, pues, en que es preciso hablar de un modo universal, pero no es posible hacerlo rectamente, la ley toma en consideración lo más corriente sin desconocer su yerro. Y no por eso es menos recta, porque el yerro no está en la ley, ni en el legislador, sino en la naturaleza de la cosa, puesto que tal es desde luego la índole de las cosas prácticas.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Piedad.

La piedad se muestra en la imagen de una madre que arropa a un hijo con una mantita, mientras se va enfriando durante el coma. Gesto aparentemente inútil pero que nos reconcilia con la naturaleza humana, mientras nos vuelve hacer dudar de la justicia en el universo.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Enlace a nota de prensa de José Utrera Molina sobre extradición a Argentina.

Esta es la nota de prensa de José Utrera Molina.
http://www.arriba-lfu.com/2014/11/nota-de-prensa-de-d-jose-utrera-molina.html?spref=fb

Tiranía y sistema.

"El tirano no es veleidoso, sino sistemático. El tirano no se desparrama en caprichos sino se concentra en una idea.
El tirano es hombre de principios." NGD Escolios.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Siempre que se sustituye la Monarquía por el liderazgo se resiente la libertad. Y esto incluye a la Iglesia.

Siempre que se sustituye la Monarquía por el liderazgo se resiente la libertad. Y esto incluye a la Iglesia.