jueves, 16 de febrero de 2017

Contra San Valentín en políticas. No al amor romántico.

No hay como pasear por políticas para ver las nuevas tendencias,  como hacen los cazadores de modas en aspectos menos "intelectuales".
Los carteles de políticas son muy expresivos. Ya sorprendían los ruegos a que no se fumase, como movilización solidaria y no como prohibición sanitaria (por la que no siento mucha simpatía)
Pero con San Valentín se han superado. yo tenía manía a la fecha al suponer que era una celebración puramente mercantil, pero al ver a sus enemigos, sinceramente, me declaro converso al día con todas y cada una de sus cursilerias.
Lamenté no llevar un ejemplar de las penas del joven werther o la traducción china de Madame Bovary que como relata Leys tuvo un enorme impacto en la cultura del país al mejorar notablemente el original.
Hubieran servido los libros para responder a los pequeños guardias rojos que armados con el único libro que les dejaba y les deja el tirano de turno manifiestan sus prejuicios y su odio a la vida libre, romántica, al aire de la montaña, lejos de su hormiguero.
En el furor pacato y movilizado se alinean con los ayatolas y gobiernos que han lanzado su anatema contra la fiesta. Uno se los imagina cargando contra Winston y Julia, aliados con las ratas, eliminando cualquier resto de romanticismo. Ni alitas ni corazoncitos, dice otro cartel. Pronto sólo producción agrícola e industrial, falsa como en Venezuela. Mientras llega ese momento de la castidad absoluta que impone la tiranía a quienes no son miembros del partido interno, porros y brutal promiscuidad que tape el rostro de cada persona.
Me largo a leer a Becquer, hoy todo un acto de resistencia.

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