viernes, 17 de febrero de 2017

Razones para escribir. Orwell y Gómez Dávila.

En su artículo "Why I write?" Orwell nos da las razones que pueden llevarte a escribir. Yo pienso mas bien que son razones para publicar, que no es lo mismo. Quizás fuera mas preciso referirse a las razones para asumir el oficio de escritor, que es de lo que en el fondo trata el artículo, de las razones Orwelianas para iniciar un camino en el que como lectores le hemos acompañado. 
Las razones serían en resumen:
1 Simple egoísmo, es decir el deseo de aparecer como inteligente, que se hable de uno o se le recuerde después de la muerte.
2 Entusiasmo estético. Percepción de la belleza en el mundo exterior o en las palabras o su correcta disposición.
3 Impulso histórico. Deseo de ver las cosas como son, encontrar su verdad y dejarla a la posteridad.
4 Intención  política, usando político en su sentido mas amplio. Es decir el deseo de empujar el mundo en una determinada dirección.

El modo de escribir ya lo hemos tratado en esta entrada:
http://josemiguelserrano.blogspot.com.es/2017/02/orwell-reglas-para-evitar-la-neolengua.html

Creo que Gómez Dávila está completamente libre de la cuarta y sobre la tercera disimula bien.  En Escolios II nos dice: Escribir para la posteridad no es ansiar que nos lean mañana.
Es aspirar a una determinada calidad de escritura.
Aun cuando nadie nos lea.
La segunda, el entusiasmo estético, debería ir unido a todo arte y también el arte de escribir.
La primera es cierta en la publicación pero no siempre en la escritura. Se puede escribir no profesionalmente con un propósito distinto al simple egoísmo y luego verse impulsado a publicar por éste, pues hay algo o mucho de vanidad  en todo escrito.

Gómez Dávila se confiesa a sí mismo la razón de su escritura, pese a considerarse falto de talento. 
Se encuentra en algunos escolios sobre lucidez. Vease por ejemplo éste de Nuevos I: "Al que pregunte con angustia qué toca hacer hoy, conteste­mos con probidad que hoy sólo cabe una lucidez impotente".
Escribir permitiría adquirir la lucidez, pues la escritura como dice en Escolios I permite traducir la meditación: "Meditar es traducir un instante de lucidez en el idioma de una época y en el léxico de un gremio."

En Notas mostraba la oscilación entre las dudas sobre el valor para los demás de lo que escribía y la necesidad de aclararse: Admito muy bien que desdeñemos todo lector, que el placer cuando escribimos sea nuestro fin y que no aspiremos a nada distinto de nuestra satisfacción más solitaria; pero lo que no puedo soportar es nuestra indiferente resignación a la mediocridad de nuestras ideas.
No importa que nuestra idea para nada sirva o que nadie la utilice; que se desvanezca, ignorada, y muera; si fue más que una proposición hueca y sonora, si en ella se cristalizó una verdad y se encarnó una esencia. 

Busca así lo que el totalitarismo definiría como el mayor crimen: El Ownlife. http://josemiguelserrano.blogspot.com.es/2017/02/ownlife-el-mayor-crimen.html


En definitiva su posición parece muy distinta a la del escritor profesional: Una vocación genuina lleva al escritor a escribir sólo para sí mismo: primero por orgullo, después por humildad.

Y aparece su vocación de escritor secreto: El que anhela escribir para más de cien lectores claudica.

Y así en Sucesivos nos da la dicotomía entre escribir y publicar.  Escribir es muchas veces ineludible; publicar es casi siempre impúdico.


En su definición del reaccionario finalmente ofrece la clave decisiva: 
El reaccionario no escribe para convencer.

Meramente transmite a sus futuros cómplices el legajo de un pleito sagrado.
Lo que implica aceptar el egoísmo:
http://josemiguelserrano.blogspot.com.es/2016/12/socrates-sobre-obrar-justamente-y-coda.html


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