martes, 16 de mayo de 2017

Moura Budberg y H G Wells. Cuando no se ve más allá de las narices.

Al leer las anotaciones sobre H. G. Wells que hizo Nina Berberova en su biografía de la baronesa Budberg caigo en la cuenta de que lo difícil no es imaginar lo inimaginable. Eso lo hacía aparentemente Wells  en sus ñoñas proyecciones de Progreso. Lo difícil es caer en la cuenta de todo lo que pasa delante de tí. Eso no lo logró Wells en sus visitas a Lenin o Stalin. Imaginar en su integridad la monstruosidad contemporánea. Esa es la lucidez que reclamaba Gómez Dávila.

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