jueves, 7 de marzo de 2013

El termino preembrión abandonado

Publico un pequeño fragmento del articulo sobre el origen del termino preembrión que han publicado Luis Miguel Pastor y Modesto Ferrer en Cuadernos de Bioética. El tema es el de la tesis de Modesto en cuyo tribunal tuve el placer de estar hace unos años.
El resumen lo reproduce Aceprensa. Yo pongo la conclusión, el abandono actual del termino preembrión que nunca tuvo base científica. Por supuesto como todo se mantiene en la legislación española, prodigio de conveniencia bioética.


Él “preembrión”, abandonadoEn noviembre de 1998, el presidente Clinton pidió a la National Bioethics Advisory Commission (NBAC) un informe sobre la investigación con células madre humanas embrionarias. El estudio, publicado en 1999, llama “cigoto” al organismo que se desarrolla durante la primera semana siguiente a la fecundación; desde la segunda semana hasta la octava, hay un “embrión”, y después, un “feto”. El término “preembrión” no aparece.
La mayoría de los documentos posteriores tampoco lo usan. El informe ético de 2001 de la European Society for Human Reproduction & Embriology (ESHRE) lo descarta, porque “a veces se ha entendido como un intento de rebajar el valor simbólico de esta entidad [el embrión]”. El Convenio de Oviedo de 1997 [ver Aceprensa, 9-04-1997] no hace mención de los catorce días ni del “preembrión”. Tampoco lo usan las leyes de Australia sobre la materia: la Infertility Treatment Act de 1995 y la Research Involving Human Embryos Act de 2002. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists, que durante muchos años promovió el uso del término “preembrión”, lo abandona en un documento de 2006 [“Using Preimplantation Embryos for Research”].
La palabra “preembrión” ya casi no aparece en informes recientes. En la literatura científica y bioética ha habido una disminución gradual de la frecuencia con que se utiliza. Fue un nuevo concepto acuñado a partir de datos aparentemente científicos, en un intento de justificar la destrucción y utilización de embriones humanos sin la exigencia de respeto incondicional hacia ellos. Una vez que este objetivo se logró, el término se ha ido abandonando poco a poco.


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