Según cuenta la escritora británica Anne Farmer, una de las incomodidades con las que tuvieron que enfrentarse algunos partidarios del aborto británicos fue con el hecho de que los nacionalsocialistas germanos parecían tan partidarios del aborto ajeno, principalmente de la minoría judía, como restrictivos en la interrupción que afectase a individuos sanos de la raza aria. De hecho, y por situarnos en un país que sufrió la opresión de los dos grandes totalitarismos, en el recuerdo de las leyes abortistas polacas siempre se insiste en la imposición de la «liberación» del aborto primero por la ocupación alemana y luego por el régimen fraterno soviético y la restricción en cuanto se alcanzó en 1993 la libertad de legislación. Sirven estos ejemplos, junto a los del aborto obligatorio chino, para recordar que los campos no están tan delimitados entre la supuesta autonomía y libertad de unos y la supuesta restricción de libertades de otros. Sirve también para encontrar claves interpretativas cuando un partido que se opone principalmente a la presencia de inmigrantes en su suelo anuncia que no es partidario de la restricción de la «libertad» para abortar. Una simple observación de quiénes son los que abortan preferentemente en Francia bastará para interpretar correctamente la aparente paradoja del abortismo del extremismo xenófobo. Su coherencia se vuelve sin embargo incoherencia en los analistas españoles. Así es difícil explicar el simplismo de alguna creadora de opinión hispana y de no pocos editorialistas que nos hablan de la «modernidad» de la extrema derecha francesa, frente al atraso hispano, cuando analizan las palabras de la recientemente aceptada Marine le Pen. El giro se les puede volver en contra pues en el abortismo, o al menos en la indiferencia hacia la cuestión política de la protección de la vida, se pueden encontrar en muy incómodas y coherentes compañías. Baste recordar que su odiada Margaret Thatcher fue la autora del giro conservador que dejo de ocuparse de la protección de la vida humana naciente.
Blog de bioética y libertades públicas. Eutanasia. Nicolás Gómez Dávila. Pensamiento reaccionario. Democracia y Nihilismo.
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lunes, 21 de mayo de 2018
viernes, 10 de marzo de 2017
Nuevo eprint Informe sobre el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido.
Informe del Comité de Bioética de España sobre el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada.
Pongo el enlace al nuevo eprint que contiene el Informe del Cmotité de Bioética sobre el Anteproyecto de Protección de la vida del concebido. Proyecto que como es sabido fué abandonado y provocó la dimisión de Alberto Ruiz-Gallardón como Ministro de Justicia en una de las pocas dimisiones éticas que se han dado en España.
Dedicamos muchas horas a este trabajo hace ya tres años
jueves, 16 de abril de 2015
Artículo en la Razón. Coherencia y conciencia.
Coherencia y conciencia.
Más que un dilema los
diputados próvida del Partido Popular han tenido dos , entendiendo por
supuesto que no son diputados
unilateralmente próvida sino que consideran que la protección de la vida humana
desde su inicio hasta su final natural es un punto crucial de su acción
política.
El primero para varios de ellos ha sido de coherencia. En
efecto se trata de saber si la minireforma que sustituye el Proyecto Gallardón,
minireforma que se limita a aplicar el régimen general de los actos médicos a
este acto no médico del aborto, basta para condonar las razones por las que ellos y su partido
recurrieron la Ley Aído ante el Tribunal Constitucional. La oposición a una parte fundamental del
articulado de la norma no fue por razón de oportunidad, ni por un discurso de
consenso sino por la creencia de que la norma afectaba al derecho fundamental a
la vida de una forma grave, quebrando la jurisprudencia del propio tribunal. No
va a ser fácil entender que esta fuerte
objeción, se supera con una modificación
más o menos cosmética de alguna de las
aristas más discutidas.
Pero el segundo problema que puede tener el diputado no es
tan solo de coherencia sino también de conciencia. Parto de la base de que los problemas
jurídicos no son exactamente como los éticos. Es decir, se puede y se debe
apoyar una ley reductiva del aborto, aunque no sea óptima, salvando siempre la
posición personal de búsqueda de una norma que restringa aún más la actividad
de las denominadas clínicas.
Sin embargo, es cierto que la reducción de la nueva norma
debe ser lo suficientemente trascendente como para justificar un apoyo que “de
facto” te convierte en votante de la casi totalidad de la
Ley Aido. Pues la norma ligeramente reformada pasa a ser la de tu grupo, la que
tú has votado. Quienes ayer no votaron
la reforma entendieron evidentemente que no se cumplía la condición exigida.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Lombardi.
No se si podemos sorprendernos por el hecho de que algunos de quienes mejor describieron desde el catolicismo las mascaras de la bioética, como Lombardi Vallauri, terminasen en la mas abrupta disidencia. Y, sin embargo, nadie ha superado su definición del aborto sádico y nade como él supo ver en el sadismo la clave de lectura de la liberación contemporánea. ¿Nadie? Bueno, como casi siempre, don Colacho lo adivina en sus escolios.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Las razones de un aborto. Hoy en la Razón. José Miguel Serrano.
Aunque por razones obvias no he podido ir a la manifestación de hoy he aquí mi pequeña aportación.
Leer más: Las razones de un aborto - La Razón digital http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/7992561/sociedad/las-razones-de-un-aborto-1#Ttt1D7jgpT8vSjKT
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Si descartamos por absurda la explicación oficial sobre la retirada de la Ley de Protección de la Vida Prenatal, que era que en ella no se había logrado lo que hubiese sido el único consenso de la legislatura, y si consideramos que las famosas encuestas sobre las ventajas para la intención de voto de retirar la ley, o eran falsas o han sido un enorme fiasco, las justificaciones sobre las razones del acto gubernamental contra el que nos movilizamos hoy se reducen notablemente. Algunos piensan que las razones pueden ser internacionales, o bien el plato de lentejas del Consejo de Seguridad, o bien las presiones externas del Lobby radical, encabezado por la Presidencia de los Estados Unidos que temían que en una nación plenamente occidental se produjese la para ellos regresión de una ley protectora de la vida prenatal. Lo de Polonia o Hungría se había soportado con mayor o menor disgusto pero lo de España parecía inadmisible. Si bien la teoría de la presión internacional no es descartable, personalmente creo que no hicieron falta ni las encuestas ni las presiones externas para facilitar el amargo resultado al que nos enfrentamos y que ha producido una de las únicas crisis de Gobierno por discrepancia que hemos visto en la Segunda Restauración. A la luz de las discusiones en torno a los distintos informes que los órganos asesores del Gobierno hicieron sobre el anteproyecto gubernamental podemos deducir que el punto de fricción más o menos enmascarado fue siempre el aborto eugenésico. El coherente empeño de los autores del proyecto por eliminar esa causa de difícil justificación en el aborto, causa eugenésica, que por razones históricas se disfrazó en la legislación alemana y que a regañadientes aceptó nuestro Tribunal Constitucional, explica mucho de lo que pasó. En efecto el Tribunal Constitucional esperaba que el «progreso» en la protección social eliminase las dificultades de atención a la vida fuertemente dependiente. En el fondo, desde mi punto de vista, compraba una mercancía ideológica averiada. La que pretendía que la principal razón justificativa del aborto cuando se trata de previsibles anormalidades del feto no era perfeccionista o eugenista sino social. La angustia ante las dificultades del futuro provocada en parte por la falta de ayudas para los fuertemente dependientes. Esta máscara apenas encubre una realidad preocupante. Para un sector de la propia mayoría eliminar la causa eugenésica suponía imponer una carga excesiva. Si bien esta carga parecía coherente con todo el discurso oficial sobre la dependencia, en realidad contradecía lo que nuestra sociedad empieza a entender como esencial, esto es, el derecho al control de calidad. La práctica eugenésica se ha extendido tanto, incluso en la propia reproducción asistida, que eliminarla en la interrupción voluntaria del embarazo parecía un exceso. No dudo que muchos de los que discutieron teóricamente este aspecto, y con varios me une la amistad, eran sinceros al pensar que la carga que se imponía podía ser excesiva, pero lo cierto es que en el nivel político nunca apareció este argumento. Unos se pertrecharon en el tópico de la Salud Reproductiva y el derecho de autodeterminación, otros, los que fueron decisivos en llevarse el gato al agua, salieron con lo del consenso. Todos ocultaron que lo que se buscaba o más bien lo que se ha dado como una conquista social contemporánea, la desprotección casi completa de la vida prenatal cuando son previsibles deficiencias. Es más, lo que se presenta como una conquista individual se ha convertido en una actividad de política sanitaria enmascarada con todo el sistema sanitario y jurídico conspirando contra la vida previsible o posiblemente deficiente. En definitiva somos una sociedad eugenista que siente todavía un cierto pudor en confesarlo.
**Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense
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domingo, 26 de octubre de 2014
Quienes se preguntan sobre el perdón de los ofendidos olvidan la persistencia del resentimiento de los ofensores.
Los provida, y algunos católicos, andan preguntándose si para unas nuevas elecciones le perdonarán al Gobierno la aceptación de la Ley Aido , pero esa no es la cuestión. Los difícil es que aquel perdone a los provida su propia existencia. Quienes se preguntan sobre el perdón de los ofendidos olvidan la persistencia del resentimiento de los ofensores.
miércoles, 1 de octubre de 2014
El síndrome del provida maltratado
Entre las reacciones surgidas en las últimas semanas ante la retirada del Proyecto de Ley de Protección de la vida prenatal me voy a detener en una que no por esperada me parece menos irritante.
No hay que buscarla ni en el campo de los progresistas triunfantes, "por fin podremos seguir matando fetos con tranquilidad", ni en el de los cínicos completos," chicos se siente os hemos utilizado pero ahora vienen otras elecciones y pretendemos engañar principalmente a otros, (votantes del Psoe atemorizados por Podemos y por la decadencia del invento)".
No, la reacción hay que buscarla entre una nueva generación de "católicos kumbaya" que se ha manifestado en diversos foros con un mismo argumento edificante, moral y falso.
Lo podríamos denominar el Síndrome del provida maltratado, vinculándolo y distinguiéndolo de otros como el Sindrome de Estocolmo o con el Síndrome del maltratado, que generan el mismo proceso de victimización. Es algo así como decir que obviamente el maltrato esta mal pero algo habré hecho yo también para sufrir estas agresiones. Como ninguno somos totalmente inocentes, salvo los niños a los que se refiere Ivan Karamazov, por este sistema podemos descargar la responsabilidad de quien comete el atropello por vía de razonar que en otras circunstancias la agresión no se hubiera producido. Somos nosotros quienes deberíamos haber creado unas circunstancias óptimas que hubieran hecho la traición imposible.
Es como si una agredida se preguntase sobre que hubiera pasado de haber preparado el plato favorito del cafre o si algún ñoño nos viniese con que todos tenemos la culpa de una agresión sexual a una menor por "no estar suficientemente atentos a todos los niños que juegan en los parques"
Según nuestros kumbayás la culpa en cierto sentido la tienen los provida pues si hubiesen convencido a todo el mundo de la posición defensora de la vida humana no sería "rentable" electoralmente realizar la traición..
Un puede sospechar que quien en cierta forma aconseja así a los maltratados es por que quiere él mismo mantener la amistad con el maltratador, o en el mejor de los casos le han convencido quienes le piden una mediación. Convence a todo el mundo, nos dicen, y no habrá mas traiciones. Pórtate mejor y no te atizarán. En el fondo quien ha secuestrado tu voluntad, tu voto, no tiene nada contra ti, es tu amigo.
No hay que buscarla ni en el campo de los progresistas triunfantes, "por fin podremos seguir matando fetos con tranquilidad", ni en el de los cínicos completos," chicos se siente os hemos utilizado pero ahora vienen otras elecciones y pretendemos engañar principalmente a otros, (votantes del Psoe atemorizados por Podemos y por la decadencia del invento)".
No, la reacción hay que buscarla entre una nueva generación de "católicos kumbaya" que se ha manifestado en diversos foros con un mismo argumento edificante, moral y falso.
Lo podríamos denominar el Síndrome del provida maltratado, vinculándolo y distinguiéndolo de otros como el Sindrome de Estocolmo o con el Síndrome del maltratado, que generan el mismo proceso de victimización. Es algo así como decir que obviamente el maltrato esta mal pero algo habré hecho yo también para sufrir estas agresiones. Como ninguno somos totalmente inocentes, salvo los niños a los que se refiere Ivan Karamazov, por este sistema podemos descargar la responsabilidad de quien comete el atropello por vía de razonar que en otras circunstancias la agresión no se hubiera producido. Somos nosotros quienes deberíamos haber creado unas circunstancias óptimas que hubieran hecho la traición imposible.
Es como si una agredida se preguntase sobre que hubiera pasado de haber preparado el plato favorito del cafre o si algún ñoño nos viniese con que todos tenemos la culpa de una agresión sexual a una menor por "no estar suficientemente atentos a todos los niños que juegan en los parques"
Según nuestros kumbayás la culpa en cierto sentido la tienen los provida pues si hubiesen convencido a todo el mundo de la posición defensora de la vida humana no sería "rentable" electoralmente realizar la traición..
Un puede sospechar que quien en cierta forma aconseja así a los maltratados es por que quiere él mismo mantener la amistad con el maltratador, o en el mejor de los casos le han convencido quienes le piden una mediación. Convence a todo el mundo, nos dicen, y no habrá mas traiciones. Pórtate mejor y no te atizarán. En el fondo quien ha secuestrado tu voluntad, tu voto, no tiene nada contra ti, es tu amigo.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Comparto otro escolio de Gómez Dávila: "Los que denuncian la esterilidad del reaccionario, olvidan la noble función que ejerce la clara proclamación de nuestro asco"
"Los que denuncian la esterilidad del reaccionario, olvidan la noble función que ejerce la clara proclamación de nuestro asco"
Clara descripción de mi actitud y de mis futuras acciones cuando alguien cometa la impudicia de pedirme un voto.
Lo peor es el motivo. Hoy en La Razón.
Lo peor es el motivo . Por José Miguel Serrano.
Del anuncio del Presidente del Gobierno de ayer, por el que
retira la Ley de Protección de la vida prenatal y los derechos de la mujer embarazada
lo peor, con mucho, es el motivo.
En efecto, Rajoy no nos ha explicado que por algún
sorprendente cambio de fuerzas en el Grupo Parlamentario que le apoya o en el
Partido que dirige ha descubierto que las dudas de inconstitucionalidad sobre
la Ley Aído se han disipado, que el cambio en la postura marcada por la reiterada
jurisprudencia constitucional no había sido tal y que la interpretación de que
un informe cerrado protege el valor vida prenatal suficientemente que hizo la mayoría en la legislatura
anterior es correcta, ahora, a la luz de
algún sesudo informe jurídico elaborado por algún gabinete de estudios.
Es más, en la supuestamente controvertida información de los
órganos asesores durante la tramitación del Proyecto Gallardón, si hubo un
acuerdo, este era que hacia falta una
nueva legislación que corrigiese los aspectos mas hirientes de la Ley Aído.
El Presidente del Gobierno ha cedido a la tentación de
seguridad que le proporciona la insegura encuesta de su asesor y al hacerlo ha
realizado una serie de renuncias.
La primera es la de mantener al Partido Popular como un
garante de los acuerdos del 78 y de la interpretación constitucional
subsiguiente. Ahora basta que los otros partidos rompan el consenso en una
dirección radical para que sepamos que la respuesta del Partido Popular será
aceptar la nueva situación, conservador entonces del último programa socialista
o radical, a la espera de que a estos se les ocurra otra ruptura a la que se
sumará el Partido Popular que pasa a ser el partido de las cosas como están o
si se quiere de las cosas como las deja el PSOE o quien sea.
La segunda es la renuncia del PP a sus principales señas de identidad ideológica. Señas
reiteradas al menos retóricamente como la garantía de la separación de poderes,
la defensa estricta de las libertades formales, la unidad nacional parecían
unidas en el “ideario” a la protección de la vida humana y de la familia. Con
la declaración de ayer el Presidente ratifica que eso sólo parece relevante si
se logra un consenso con las fuerzas que mantienen una interpretación
radicalmente distinta de esos principios en sus idearios.
En tercer lugar, Rajoy renuncia y pretende que todos
renunciemos a la memoria. Decir que una ley como la del aborto no puede ser
objeto de legislación sin consenso para que no se cambie por cada Gobierno
supone olvidar que toda la legislación sobre ese aspecto en la etapa
constitucional ha sido impuesta por un partido contra la opinión del partido
del Presidente Rajoy y que siempre este ha recurrido al Tribunal Constitucional
ante la acción unilateral de los radicales.
Finalmente Rajoy ha renunciado al Ministro de Justicia, el
miembro de su Gobierno que ha mostrado más generosidad, el único que ha puesto
su cargo en juego por un valor, por un principio, por la coherencia con el
programa electoral y con el ideario hasta ahora proclamado.
La débil apelación al consenso, que no se ha logrado en
ningún otro aspecto de la tarea de Gobierno en esta legislatura, apenas encubre
los verdaderos motivos, públicos tras la
reunión de Sigüenza. Los que desde el principio mantuvieron la posición
proabortista llevaron una encuesta
No sabemos que le dirán las encuestas de Arriola respecto al impacto
de la medida en quienes alguna vez han creído en los compromisos electorales
del Partido Popular, pero algunos podemos pensar que ayer el Presidente se
jugaba, y ha perdido, algo más que un
puñado de votos.
domingo, 21 de septiembre de 2014
El valor de la palabra dada. Hoy en La Razón.
La palabra dada. Por José Miguel Serrano. Miembro del Comité
de Bioética de España.
Cuando el Gobierno Zapatero, maximalista rompedor de
acuerdos constitucionales, radical, que pretendió expulsar a la mitad del
espectro político español del orden político reconstruido, revanchista,
constructor de un cordón sanitario contra el Partido Popular, lanzó la Ley
Aido, el Partido ahora gobernante
entendió que la citada norma, que pasaba por encima de las exigencias
constitucionales de protección de la vida humana naciente, era una norma
inconstitucional. No sólo se aprobaba sin el acuerdo del principal partido de
la oposición sino que creaba una regulación radical que se oponía a lo
legislado en 1978. En última instancia rompía las exigencias del propio
Tribunal Constitucional que definía lo que se había constitucionalizado unos
años antes. Por eso el Grupo Popular planteó un recurso de
inconstitucionalidad. Frente a lo que se ha dicho por algún bobo, un recurso de
inconstitucionalidad no se plantea por alguna duda, eso es una frivolidad, sino
por la convicción de que una norma es contraria a la Constitución. Los motivos por
la que la Ley Aído es contraria a la Constitución Española están expresadas en
el recurso que el Grupo Parlamentario Popular presentó ante el Tribunal
Constitucional, En él todos los firmantes, sin excepción, se retratan sobre lo
que opinaban ante la norma radical construida sobre el concepto de salud sexual
y reproductiva y que ignora voluntariamente lo que protege la Constitución
española. Esto es, el derecho a la vida de concebido no nacido.
Posteriormente, la reacción ante el radicalismo zapateriano dio lugar a un
nuevo gobierno, con mayoría parlamentaria suficiente para enmendar los agravios
cometidos unilateralmente durante aquel periodo. Agravios que llevaron a la
exclusión de un amplio número de ciudadanos y de su representación política de
la vida pública. Entre estos agravios no era el menor el sectarismo antivida
que pudimos ver en aquellos años.
El Gobierno que nació de la respuesta cívica a todo aquel
atropello estaba plenamente justificado para emprender una labor legislativa
que pusiera fin a tanto abuso. Cuando alguien plantea ante el Tribunal Constitucional
no la duda sino la convicción, de que
algo es gravemente atentatorio contra el derecho sustentatorio de todos los
derecho: el derecho a la vida, luego no puede hacer un como si- Un como si no
hubiera pensado eso, como si no hubiera una convicción de constitucionalidad,
como si no hubiera adquirido una obligación ante sus electores.
El Gobierno Popular, en consecuencia, planteó una
legislación correctora del abuso perpetrado por el maximalismo zapaterista. Y
ha actuado correctamente. Elaboró un Antproyecto centrado en la protección de la vida prenatal
y en la defensa de los derechos de la mujer embarazada. Lo sometió, con el
suficiente tiempo, a informe de los órganos asesores del Estado. El Consejo
General del Poder Judicial, el Consejo Fiscal, el Comité de Bioética de España.
Debo recordar que la radical Ley Aido no consiguió dictamen del CGPJ, tuvo una
feroz crítica del Consejo Fiscal y no pidió informe al Comité de Bioética de
España.
Los dictámenes del Proyecto Gallardón , por el contrario,
han obtenido una clara unanimidad. Los
órganos asesores del Estado y sus miembros hemos podido discrepar en aspectos
de la nueva ley, eso es lo lógico, pero no en su necesidad, en su exigencia
desde las perspectivas de justicia y de la constitucionalidad.
Finalmente, cuando todos esperábamos un Proyecto final que recogiese las posiciones
manifestadas, y que diera lugar al
debate parlamentario que sirve para construir una ley libre de las objeciones
hasta ahora planteadas , nos encontramos con una inexplicable retirada a la
mitad del proceso, como si toda esta labor de presentar recursos de
inconstitucionalidad, programas
electorales, anteproyectos de ley,
informes de órganos de rango constitucional y legal, fuera una labor frívola,
enmendable en un cursillo de verano en Sigüenza.
De defensor del orden jurídico esencial, del acuerdo
constitucional, el Gobierno puede pasar a un oportunista calculador de
beneficios y perjuicios a corto plazo. Uno se retrata por sus actos y se define
por sus cumplimientos e incumplimientos.
jueves, 10 de julio de 2014
El objeto del aborto no es librarse del feto, habría alternativas, sino eliminarlo.
El objeto del aborto no es librarse del feto, habría
alternativas, sino eliminarlo.
domingo, 6 de julio de 2014
Nota Cartago.
La sociedad cartaginesa pervivió hasta su destrucción por Roma y la ciudad de Tiro hasta la conquista de Alejandro. El sacrificio de niños no adelantó ni atrasó un minuto estos sucesos. Tan sólo define el tipo de sociedad que fueron y el recuerdo que dejaron
miércoles, 25 de junio de 2014
La tentación eugenésica. Hoy en la Razón.
La tentación eugenésica. Por José Miguel Serrano.
Aparentemente la cuestión tiene una solución razonable. Se
trata de volver al 85 y reconocer el aborto eugenésico, hoy embriopático. A
ello ayuda el informe del Consejo General del Poder Judicial, algunos votos
particulares del Comité de Bioética de España y parte minoritaria del Consejo
Fiscal. Todo el mundo entiende que la
presión de la carga de una grave deficiencia, al menos posible, debe
considerarse a la hora de legislar. E incluso quienes han hecho de una “tercera
via” en el aborto su justificación para mantenerse en la poltrona ayudarán a
entender la nueva posición.
Pero esta solución que “adelantan” algunos medios, buscando
la predicción que se cumple a si misma, tiene sus inconvenientes. El primero es
indudablemente olvidar el compromiso de la reforma, borrar los bien redactados
párrafos en los que se argüía que no es posible en nuestro tiempo y con los
compromisos firmados por España discriminar entre fetos en atención a las
malformaciones previsibles en los
mismos. No es menor el inconveniente que
se produce también , si atendemos a las explicaciones sobre el aborto
eugenésico en la jurisprudencia constitucional, cuando reconocemos que el
Estado Social 36 años después no ha podido superar la falta de apoyo a las
discapacidades que, según el parecer del 85,
podían justificar temporalmente el grave conflicto al tener noticia de
una deficiencia.
Y luego viene la cruda realidad que se extiende no sólo en
Alemania, que inventó que el aborto eugenésico no es eugenésico, sino en
Francia o España; el hecho que de forma creciente el nacimiento discapacitado
se considera una desgracia insalvable. Se produce así la paradoja contemporánea: mientras el discurso oficial sobre la
discapacidad va en un sentido la realidad evoluciona en otro, de forma que
cuando vemos a un niño discapacitado alguien puede pensar que hubo no un
acierto, sino un error de opción en su familia. Si se trata de hablar de
imposiciones lo real es que la eugenesia se impone de forma creciente, se
moraliza. Evitar esto en una Ley no es sencillo, pero el Anteproyecto intentaba evitarlo y justificaba la opción
próvida. Por eso nos gusta, y no uso todavía el pasado, a algunos.
jueves, 5 de junio de 2014
El tercer supuesto. Ayer en La Razón.
Tercer supuesto. Por José Miguel Serrano. Del Comité de
Bioética de España.
Descontado que el gobierno cumpla su compromiso no sólo
electoral sino reiterado desde los ministerios implicados con insistencia de
regular de nuevo el aborto, de forma que
se supere la regulación parcial, tendenciosa y probablemente anticonstitucional
que se llamó Ley Aido, el debate se centra sobre el alcance de la nueva ley.
Parece claro que la opción por una fórmula de supuestos
frente a los plazos que introdujo la unilateral reforma de Zapatero, una de sus herencias más gravosas,
goza de amplio consenso. El Anteproyecto realizado en el Ministerio Gallardón
va un paso más allá y se plantea dos innovaciones que desde mi punto de vista
son esenciales.
Una es la decisión, de acuerdo de otras reformas que pasan
desde un sistema de plazos a otro de indicaciones de no centrar la sanción en
la mujer que interrumpe el embarazo. Se extiende así un concepto, el de que el
aborto en buena medida explota a la mujer y no le garantiza ninguna libertad
que ha sido uno de los caballos de batalla del movimiento próvida,
especialmente en Estados Unidos.
La segunda cuestión es la de la indicación eugenésica,
disimulada bajo el reciente nombre de embriopática, en esa carrera eufemística
que inicio el abortismo con el término interrupción voluntaria del embarazo. La
indicación eugenésica ha producido un efecto de selección del que todos podemos
tener experiencia y que bajo la coartada de la “inexistencia de otra conducta
exigible” ha llevado adelante los sueños eugenistas planteados desde los años
veinte del siglo pasado. La presión ha sido notable y se tradujo en la
jurisprudencia civil en el concepto del ··”derecho a no nacer” o del
“nacimiento equivocado o dañoso”. Es por ello que la decisión del Ministerio de
Justicia de no permitir este abuso ha sido uno de los grandes aciertos del
Anteproyecto de Ley Orgánica.
lunes, 2 de junio de 2014
El valor de los informes
El Gobierno espera en unos días el conjunto de los informes que organismos oficiales han realizado sobre la Ley de Protección de la vida prenatal. Cuando se reciban se encontrará indudablemente con una pluralidad de opiniones y también con propuestas de mejoras, algunas de las cuales irán dirigidas a la necesidad de dotar a la Ley del correspondiente apoyo económico, lo que en su día parece que freno Hacienda. Como las propuestas de los diversos informes no tienen por que ser concordantes, salvo sorpresas, será al Gobierno al que le corresponda hacer la elección política de ver cuales de las propuestas se amoldan al espíritu de la Ley, a los compromisos electorales adquiridos y a la intención de proteger la vida prenatal. A nadie se le escapa que la inclusión del tercer supuesto va a ser la clave de la batalla y tampoco que la aceptación de un supuesto eugenésico o incluso social desarticularía buena parte de la mejora que plantea el Proyecto Gallardón.
viernes, 30 de mayo de 2014
El valor de los informes. Hoy en La Razón.
Reproduzco el artículo que he publicado hoy en la Razón. Evidentemente no había visto el editorial que propone bizcochear el Anteproyecto. Mi posición se explica claramente en diario médico y sobre todo en el informe que publicara el lunes el Comité de Bioética de España.
El valor de los informes. Por José Miguel Serrano. Profesor
de Filosofía del Derecho. UCM.
Cuando se produce lo que Prieto Castro denominaba la
motorización legislativa, la voluntad del prelegislador ideologizado sólo busca
quien le haga una justificación a la medida, lo más breve posible. El proceso
de asesoramiento y opinión, la llamada a los sectores afectados, a los
organismos que tienen justificada su existencia precisamente en la elaboración
de informes, pasan a la categoría de “trámites” que se resuelven de la manera
más rápida, una vez que el grupo de mayor presión, probablemente en el origen
de la voluntad de hacer la ley, se manifestó en el Anteproyecto.
Los informes entonces, o no se esperan, o cuando se producen no son tenidos en cuenta,
como si fuesen el empeño en retrasar o reducir la norma. La mentalidad radical
progresista mira entonces a todo organismo como enemigo, retardatario o en
sentido contrario como ratificador de la propuesta. Como en su mentalidad el
legislador crea la realidad, y no sólo la jurídica, lo que sería ya una pretensión bastante
grave, toda objeción que apele a algo exterior a la norma es rechazada de
plano.
Si recordamos el proceso de la bien denominada Ley Aido, en
el no se atendió a nadie. El informe del
Consejo Fiscal fue totalmente ignorado, al Consejo General del Poder Judicial
no se le esperó (aunque en este caso no era fácil esperar ante el bloqueo del
organismo), no se solicitó informe al Comité de Bioética de España, que emitió
uno espontáneo y desde luego no se consideraron las recomendaciones del Consejo
de Estado respecto a la manifestación de voluntad de las menores. Hacía falta
una ley condonadora de los abusos de los abortos tardíos que se habían denunciado
ante la opinión pública por medios de comunicación extranjeros y la ley se hizo
con la velocidad fulgurante con la que se cometieron todos los errores de la
época Zapatero.
Ahora cuando el prelegislador ha seguido los pasos
coherentes con la elaboración de una norma que resuelva los errores y la
desproporción de la ley vigente llueven las críticas precisamente a la actitud
correcta. Pocos anteproyectos van a recibir un conjunto de sugerencias y
enmiendas como el actual Anteproyecto de Ley orgánica para la protección de la
vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada. El contraste con
el sistema de trágala anterior es notable. Corresponderá al Ministerio de
Justicia, en primer lugar, evaluar las aportaciones realizadas y en virtud de ella,
esperemos que sin traicionar el espíritu del Anteproyecto, elevar el texto
definitivo para la aprobación en el Consejo de Ministros. Así el prelegislador
habrá cumplido su cometido y corresponderá al Legislador cumplir con el suyo.
martes, 28 de enero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
Editorial de la Croix sobre la ampliación del aborto en Francia.
Avortement: ne pas nier la détresse
Editorial
La Croix, 19/1/14 - 18 H 12
Une «marche
pour la vie» aux couleurs de l’Espagne à Paris
Sur un
point au moins, toutes les parties prenantes du débat sur l’avortement seront
du même avis: ce n’est pas une modification anodine que de supprimer toute
référence à «une situation de détresse» avant le recours à une interruption
volontaire de grossesse (IVG).
Pour les
partisans d’un tel amendement à la loi Veil, qui va être débattu lundi 20
janvier à l’Assemblée nationale, dans le cadre de l’examen du projet de loi
pour l’égalité entre les femmes et les hommes, il y a explicitement «la volonté
de faciliter l’exercice» d’un «droit fondamental», selon les termes de Najat
Vallaud-Belkacem, ministre des droits des femmes. Les adversaires d’une telle
évolution de la loi de 1975 voient là, au contraire, une nouvelle étape de la
banalisation d’une décision grave, puisqu’elle conduit à interrompre une vie à
naître et retentit sur la mère.
Le débat
qui va s’ouvrir est donc important, comme l’avait souligné, en juin 2001, une
décision du Conseil constitutionnel. Ce dernier devait se prononcer sur
l’allongement du délai pendant lequel une IVG peut être pratiquée, de dix à
douze semaines de grossesse. Il avait rappelé qu’en la matière la loi devait
respecter un équilibre entre «la liberté de la femme» et «le respect de l’être
humain dès le commencement de la vie». À ses yeux, cet équilibre reposait
notamment sur la référence à une situation de détresse, cela pour «exclure
toute fraude à la loi». Cette dernière expression recouvrait le risque
d’eugénisme, et notamment la possibilité de recourir à l’avortement en fonction
du sexe de l’enfant à naître.
Cette forme
de banalisation, il faut la refuser. Personne, d’ailleurs, n’ose la défendre
ouvertement. Encore faut-il ne pas la faciliter en pratique. La détresse bien
réelle de la plupart des personnes face à une grossesse inattendue –qu’il
s’agisse des femmes, mais aussi des hommes, trop souvent absents en de telles
circonstances– mérite, elle, d’être accompagnée, prise en compte et respectée.
Non d’être niée ou passée sous silence. Ce qui serait contraire à la dignité
humaine.
Guillaume
Goubert
miércoles, 4 de septiembre de 2013
Nota de ANDOC sobre Reforma de la Ley del Aborto.
COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DEL DERECHO A
LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA (ANDOC) SOBRE EL ANUNCIO DEL
MINISTRO DE JUSTICIA DE REFORMAR LA LEY DEL ABORTO.
1. Hemos recibido el nuevo anuncio del Sr. Gallardón con una mezcla de
expectación y suspicacia. Valoramos los sinceros deseos del Ministro de
abordar decididamente esta cuestión, pues convertiría a España en uno de los
pocos países occidentales, que dicten una legislación que revierta una ley del
aborto, pero resulta difícil no sustraerse a la decepción provocada por anteriores
compromisos fallidos.
2. En todo caso, sólo a la vista del anteproyecto, se podrá hacer una valoración
fundamentada sobre las propuestas del Gobierno.
3. Reiteramos, con todo, los principios que, en nuestra opinión, deberían guiar esa
reforma:
1º Garantizar, sin ambages, el derecho a la vida del no nacido, en coherencia con
la doctrina del TC que impone al Estado el deber de preservar activamente ese
bien jurídico.
2º Eliminar todo punto que sugiera que el aborto es un derecho.
3º Sería una ley inútil y lastrada de provisionalidad, si no va acompañada de
medidas legales, sociales, económicas, educativas, que tutelen el derecho a la
maternidad de aquellas mujeres que sufren dificultades personales, familiares,
económicas, etc. El aborto es un drama y una injusticia que debe afrontarse en
todas sus vertientes.
4. Esperamos que la invocación al “discurso tradicional del respeto a la vida” del
PP, no se asimile a la postura que, en la práctica, mantuvo durante el periodo
1996-2004, en que se superaron los 500.000 abortos
5. El supuesto de aborto eugenésico debería eliminarse: poco o nada aporta de
positivo a la salud de la mujer y establece una distinción entre enfermedades
genéticas o malformaciones que, por su ambigüedad, da pie a discriminaciones
injustificables y podría convertirse en una excusa para violentar la Convención
de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.
6. La regulación sobre la objeción de conciencia sanitaria establecida en la Ley
Aído es, de todo punto, insatisfactoria, pues violenta la libertad de conciencia de
los profesionales y priva del derecho a la objeción a aquellos profesionales cuya
participación, sin ser directa, supone una cooperación necesaria en la práctica
del aborto.
2 de septiembre de 2013
LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA (ANDOC) SOBRE EL ANUNCIO DEL
MINISTRO DE JUSTICIA DE REFORMAR LA LEY DEL ABORTO.
1. Hemos recibido el nuevo anuncio del Sr. Gallardón con una mezcla de
expectación y suspicacia. Valoramos los sinceros deseos del Ministro de
abordar decididamente esta cuestión, pues convertiría a España en uno de los
pocos países occidentales, que dicten una legislación que revierta una ley del
aborto, pero resulta difícil no sustraerse a la decepción provocada por anteriores
compromisos fallidos.
2. En todo caso, sólo a la vista del anteproyecto, se podrá hacer una valoración
fundamentada sobre las propuestas del Gobierno.
3. Reiteramos, con todo, los principios que, en nuestra opinión, deberían guiar esa
reforma:
1º Garantizar, sin ambages, el derecho a la vida del no nacido, en coherencia con
la doctrina del TC que impone al Estado el deber de preservar activamente ese
bien jurídico.
2º Eliminar todo punto que sugiera que el aborto es un derecho.
3º Sería una ley inútil y lastrada de provisionalidad, si no va acompañada de
medidas legales, sociales, económicas, educativas, que tutelen el derecho a la
maternidad de aquellas mujeres que sufren dificultades personales, familiares,
económicas, etc. El aborto es un drama y una injusticia que debe afrontarse en
todas sus vertientes.
4. Esperamos que la invocación al “discurso tradicional del respeto a la vida” del
PP, no se asimile a la postura que, en la práctica, mantuvo durante el periodo
1996-2004, en que se superaron los 500.000 abortos
5. El supuesto de aborto eugenésico debería eliminarse: poco o nada aporta de
positivo a la salud de la mujer y establece una distinción entre enfermedades
genéticas o malformaciones que, por su ambigüedad, da pie a discriminaciones
injustificables y podría convertirse en una excusa para violentar la Convención
de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.
6. La regulación sobre la objeción de conciencia sanitaria establecida en la Ley
Aído es, de todo punto, insatisfactoria, pues violenta la libertad de conciencia de
los profesionales y priva del derecho a la objeción a aquellos profesionales cuya
participación, sin ser directa, supone una cooperación necesaria en la práctica
del aborto.
2 de septiembre de 2013
martes, 3 de septiembre de 2013
Capaz de ser feliz. Aborto y discapacidad.
Fue el
partisano y luego disidente polaco Stanislaw Jerzy Lec quien afirmo que siempre
que se habla de progreso hay que precisar hacia donde se progresa. En este
sentido la legislación y más precisamente su reforma debe atender a la realidad
de lo que acontece y a la regulación de los supuestos en el mundo real. O dicho
de otra forma, a la observación de lo que ha ocurrido hasta ahora, por mucho
que las justificaciones previas fueran beneficentes o estuvieran guiadas por la
voluntad expresa de producir un progreso.
El
supuesto eugenésico en el aborto, admitido por la voluntad de no producir una
situación insostenible en quien optase por la interrupción voluntaria del
embarazo ante la previsión de una muy grave deficiencia, se ha traducido en la
realidad en un “escrutinio” prenatal que en muchos países, y especialmente en
España, tiende a implantar unas pautas de normalidad que produce de facto la
eliminación atendiendo probabilidades de discapacidad. Aunque las
encuestas entre los profesionales tienden a indicar que no sienten que
presionen en aras al aborto eugenésico, los testimonios de las mujeres que han
llevado adelante embarazos de riesgo de malformación revelan que la presión
existe.
A esto
se añaden circunstancias objetivas de la
legislación que ha producido que, por vía de las responsabilidades civiles, sea
preferible errar en la previsión de una discapacidad no existente que afrontar
el riesgo de no prever una posible discapacidad.
La
incoherencia actual, sobre la que debe reflexionar el legislador, es que a
pesar de un discurso oficial que tiende a valorar a las personas con
discapacidad, estas de facto y en el periodo prenatal y pronto en el neonatal,
son descritas como sujetos incapaces de felicidad, cuya vida “no merece la pena
vivirse”. El efecto es también que la
rigurosa pauta de normalidad tiende a producir lo que se ha denominado “una
eugenesia positiva”.
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