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viernes, 10 de marzo de 2017

Nuevo eprint Informe sobre el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido.

Informe del Comité de Bioética de España sobre el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada. 


Pongo el enlace al nuevo eprint que contiene el Informe del Cmotité de Bioética sobre el Anteproyecto de Protección de la vida del concebido. Proyecto que como es sabido fué abandonado y provocó la dimisión de Alberto Ruiz-Gallardón como Ministro de Justicia en una de las pocas dimisiones éticas que se han dado en España.
Dedicamos muchas horas a este trabajo hace ya tres años



jueves, 16 de abril de 2015

Artículo en la Razón. Coherencia y conciencia.

Coherencia y conciencia. 

Más que un dilema  los diputados próvida del Partido Popular han tenido dos , entendiendo por supuesto  que no son diputados unilateralmente próvida sino que consideran que la protección de la vida humana desde su inicio hasta su final natural es un punto crucial de su acción política.
El primero para varios de ellos ha sido de coherencia. En efecto se trata de saber si la minireforma que sustituye el Proyecto Gallardón, minireforma que se limita a aplicar el régimen general de los actos médicos a este acto no médico del aborto, basta para condonar  las razones por las que ellos y su partido recurrieron la Ley Aído ante el Tribunal Constitucional.  La oposición a una parte fundamental del articulado de la norma no fue por razón de oportunidad, ni por un discurso de consenso sino por la creencia de que la norma afectaba al derecho fundamental a la vida de una forma grave, quebrando la jurisprudencia del propio tribunal. No va a ser fácil entender que esta  fuerte objeción,  se supera con una modificación más o menos cosmética  de alguna de las aristas más discutidas.
Pero el segundo problema que puede tener el diputado no es tan solo de coherencia sino también de conciencia.  Parto de la base de que los problemas jurídicos no son exactamente como los éticos. Es decir, se puede y se debe apoyar una ley reductiva del aborto, aunque no sea óptima, salvando siempre la posición personal de búsqueda de una norma que restringa aún más la actividad de las denominadas clínicas.

Sin embargo, es cierto que la reducción de la nueva norma debe ser lo suficientemente trascendente como para justificar un apoyo que “de facto” te convierte en votante de la casi totalidad de la Ley Aido. Pues la norma ligeramente reformada pasa a ser la de tu grupo, la que tú  has votado. Quienes ayer no votaron la reforma entendieron evidentemente que no se cumplía la condición exigida.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Lombardi.

No se si podemos sorprendernos  por el hecho de que algunos de quienes mejor describieron desde el catolicismo las mascaras de la bioética, como Lombardi Vallauri, terminasen en la mas abrupta disidencia. Y, sin embargo, nadie ha superado su definición del aborto sádico y nade como él supo ver en el sadismo la clave de lectura de la liberación contemporánea. ¿Nadie? Bueno, como casi siempre, don Colacho lo    adivina en sus escolios.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Las razones de un aborto. Hoy en la Razón. José Miguel Serrano.

Aunque por razones obvias no he podido ir a la manifestación de hoy he aquí mi pequeña aportación.

Si descartamos por absurda la explicación oficial sobre la retirada de la Ley de Protección de la Vida Prenatal, que era que en ella no se había logrado lo que hubiese sido el único consenso de la legislatura, y si consideramos que las famosas encuestas sobre las ventajas para la intención de voto de retirar la ley, o eran falsas o han sido un enorme fiasco, las justificaciones sobre las razones del acto gubernamental contra el que nos movilizamos hoy se reducen notablemente. Algunos piensan que las razones pueden ser internacionales, o bien el plato de lentejas del Consejo de Seguridad, o bien las presiones externas del Lobby radical, encabezado por la Presidencia de los Estados Unidos que temían que en una nación plenamente occidental se produjese la para ellos regresión de una ley protectora de la vida prenatal. Lo de Polonia o Hungría se había soportado con mayor o menor disgusto pero lo de España parecía inadmisible. Si bien la teoría de la presión internacional no es descartable, personalmente creo que no hicieron falta ni las encuestas ni las presiones externas para facilitar el amargo resultado al que nos enfrentamos y que ha producido una de las únicas crisis de Gobierno por discrepancia que hemos visto en la Segunda Restauración. A la luz de las discusiones en torno a los distintos informes que los órganos asesores del Gobierno hicieron sobre el anteproyecto gubernamental podemos deducir que el punto de fricción más o menos enmascarado fue siempre el aborto eugenésico. El coherente empeño de los autores del proyecto por eliminar esa causa de difícil justificación en el aborto, causa eugenésica, que por razones históricas se disfrazó en la legislación alemana y que a regañadientes aceptó nuestro Tribunal Constitucional, explica mucho de lo que pasó. En efecto el Tribunal Constitucional esperaba que el «progreso» en la protección social eliminase las dificultades de atención a la vida fuertemente dependiente. En el fondo, desde mi punto de vista, compraba una mercancía ideológica averiada. La que pretendía que la principal razón justificativa del aborto cuando se trata de previsibles anormalidades del feto no era perfeccionista o eugenista sino social. La angustia ante las dificultades del futuro provocada en parte por la falta de ayudas para los fuertemente dependientes. Esta máscara apenas encubre una realidad preocupante. Para un sector de la propia mayoría eliminar la causa eugenésica suponía imponer una carga excesiva. Si bien esta carga parecía coherente con todo el discurso oficial sobre la dependencia, en realidad contradecía lo que nuestra sociedad empieza a entender como esencial, esto es, el derecho al control de calidad. La práctica eugenésica se ha extendido tanto, incluso en la propia reproducción asistida, que eliminarla en la interrupción voluntaria del embarazo parecía un exceso. No dudo que muchos de los que discutieron teóricamente este aspecto, y con varios me une la amistad, eran sinceros al pensar que la carga que se imponía podía ser excesiva, pero lo cierto es que en el nivel político nunca apareció este argumento. Unos se pertrecharon en el tópico de la Salud Reproductiva y el derecho de autodeterminación, otros, los que fueron decisivos en llevarse el gato al agua, salieron con lo del consenso. Todos ocultaron que lo que se buscaba o más bien lo que se ha dado como una conquista social contemporánea, la desprotección casi completa de la vida prenatal cuando son previsibles deficiencias. Es más, lo que se presenta como una conquista individual se ha convertido en una actividad de política sanitaria enmascarada con todo el sistema sanitario y jurídico conspirando contra la vida previsible o posiblemente deficiente. En definitiva somos una sociedad eugenista que siente todavía un cierto pudor en confesarlo.
**Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense


Leer más:  Las razones de un aborto - La Razón digital  http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/7992561/sociedad/las-razones-de-un-aborto-1#Ttt1D7jgpT8vSjKT
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domingo, 26 de octubre de 2014

Quienes se preguntan sobre el perdón de los ofendidos olvidan la persistencia del resentimiento de los ofensores.

Los provida, y algunos católicos, andan preguntándose si para unas nuevas elecciones le perdonarán al Gobierno la aceptación  de la Ley Aido , pero esa no es la cuestión. Los difícil es que aquel perdone a los provida su propia  existencia. Quienes se preguntan sobre el perdón de los ofendidos  olvidan la persistencia del resentimiento de los ofensores.

miércoles, 1 de octubre de 2014

El síndrome del provida maltratado

Entre las reacciones surgidas en las últimas semanas ante la retirada del Proyecto de Ley de Protección de la vida prenatal me voy a detener en una que no por esperada me parece menos irritante.
No hay que buscarla ni en el campo de los progresistas triunfantes, "por fin podremos seguir matando fetos con tranquilidad", ni en el de los cínicos completos," chicos se siente os hemos utilizado pero ahora vienen otras elecciones y pretendemos engañar principalmente a otros, (votantes del Psoe atemorizados por Podemos y por la decadencia del invento)".
No, la reacción hay que buscarla entre una nueva generación de "católicos kumbaya" que se ha manifestado en diversos foros con un mismo argumento edificante, moral y falso.
Lo podríamos denominar el Síndrome del provida maltratado, vinculándolo y distinguiéndolo de otros  como  el Sindrome de Estocolmo o con el Síndrome del maltratado,  que generan el mismo proceso de victimización. Es algo así como decir que obviamente el maltrato esta mal pero algo habré hecho yo también para sufrir estas agresiones. Como ninguno somos totalmente inocentes, salvo los niños  a los  que se refiere Ivan Karamazov, por este sistema podemos descargar la responsabilidad de quien comete el atropello por vía de razonar que en otras circunstancias la agresión no se hubiera producido. Somos  nosotros  quienes deberíamos  haber creado  unas circunstancias óptimas que hubieran hecho la traición imposible.
Es como si una agredida se preguntase sobre que hubiera pasado de haber preparado el plato favorito del cafre o si algún ñoño nos viniese con que todos tenemos la culpa de una agresión sexual a una menor por "no estar suficientemente atentos a todos los niños que juegan en los parques"
Según nuestros kumbayás la culpa en cierto sentido la tienen los provida pues si hubiesen convencido  a todo el mundo de la posición defensora de la vida humana no sería "rentable" electoralmente realizar la traición..
Un puede sospechar que quien en cierta forma aconseja así a los maltratados es por que quiere él mismo mantener la amistad con el maltratador, o en el mejor de los casos le han convencido quienes le piden una mediación. Convence a todo el mundo, nos dicen, y no habrá mas traiciones. Pórtate mejor y no te atizarán. En el fondo quien ha secuestrado tu voluntad, tu voto, no tiene nada contra ti, es tu amigo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Comparto otro escolio de Gómez Dávila: "Los que denuncian la esterilidad del reaccionario, olvidan la noble función que ejerce la clara proclamación de nuestro asco"



"Los que denuncian la esterilidad del reaccionario, olvidan la noble función que ejerce la clara proclamación de nuestro asco"
Clara descripción de mi actitud y de mis futuras acciones cuando alguien cometa la impudicia de pedirme un voto.

Lo peor es el motivo. Hoy en La Razón.

Lo peor es el motivo . Por José Miguel Serrano.

Del anuncio del Presidente del Gobierno de ayer, por el que retira la Ley de Protección de la vida prenatal y los derechos de la mujer embarazada lo peor, con mucho, es el  motivo.
En efecto, Rajoy no nos ha explicado que por algún sorprendente cambio de fuerzas en el Grupo Parlamentario que le apoya o en el Partido que dirige ha descubierto que las dudas de inconstitucionalidad sobre la Ley Aído se han disipado, que el cambio en la postura marcada por la reiterada jurisprudencia constitucional no había sido tal y que la interpretación de que un informe cerrado protege el valor vida prenatal suficientemente  que hizo la mayoría en la legislatura anterior  es correcta, ahora, a la luz de algún sesudo informe jurídico elaborado por algún gabinete de estudios.
Es más, en la supuestamente controvertida información de los órganos asesores durante la tramitación del Proyecto Gallardón, si hubo un acuerdo,  este era que hacia falta una nueva legislación que corrigiese los aspectos mas hirientes de la Ley Aído.
El Presidente del Gobierno ha cedido a la tentación de seguridad que le proporciona la insegura encuesta de su asesor y al hacerlo ha realizado una serie de renuncias.
La primera es la de mantener al Partido Popular como un garante de los acuerdos del 78 y de la interpretación constitucional subsiguiente. Ahora basta que los otros partidos rompan el consenso en una dirección radical para que sepamos que la respuesta del Partido Popular será aceptar la nueva situación, conservador entonces del último programa socialista o radical, a la espera de que a estos se les ocurra otra ruptura a la que se sumará el Partido Popular que pasa a ser el partido de las cosas como están o si se quiere de las cosas como las deja el PSOE o quien sea.
La segunda es la renuncia del PP a sus principales  señas de identidad ideológica. Señas reiteradas al menos retóricamente como la garantía de la separación de poderes, la defensa estricta de las libertades formales, la unidad nacional parecían unidas en el “ideario” a la protección de la vida humana y de la familia. Con la declaración de ayer el Presidente ratifica que eso sólo parece relevante si se logra un consenso con las fuerzas que mantienen una interpretación radicalmente distinta de esos principios en sus idearios.
En tercer lugar, Rajoy renuncia y pretende que todos renunciemos a la memoria. Decir que una ley como la del aborto no puede ser objeto de legislación sin consenso para que no se cambie por cada Gobierno supone olvidar que toda la legislación sobre ese aspecto en la etapa constitucional ha sido impuesta por un partido contra la opinión del partido del Presidente Rajoy y que siempre este ha recurrido al Tribunal Constitucional ante la acción unilateral de los radicales.
Finalmente Rajoy ha renunciado al Ministro de Justicia, el miembro de su Gobierno que ha mostrado más generosidad, el único que ha puesto su cargo en juego por un valor, por un principio, por la coherencia con el programa electoral y con el ideario hasta ahora proclamado.
La débil apelación al consenso, que no se ha logrado en ningún otro aspecto de la tarea de Gobierno en esta legislatura, apenas encubre los verdaderos motivos,  públicos tras la reunión de Sigüenza. Los que desde el principio mantuvieron la posición proabortista llevaron una encuesta

No sabemos que le dirán  las encuestas de Arriola respecto al impacto de la medida en quienes alguna vez han creído en los compromisos electorales del Partido Popular, pero algunos podemos pensar que ayer el Presidente se jugaba, y ha perdido,  algo más que un puñado de votos.

domingo, 21 de septiembre de 2014

El valor de la palabra dada. Hoy en La Razón.

La palabra dada. Por José Miguel Serrano. Miembro del Comité de Bioética de España.
Cuando el Gobierno Zapatero, maximalista rompedor de acuerdos constitucionales, radical, que pretendió expulsar a la mitad del espectro político español del orden político reconstruido, revanchista, constructor de un cordón sanitario contra el Partido Popular, lanzó la Ley Aido, el Partido  ahora gobernante entendió que la citada norma, que pasaba por encima de las exigencias constitucionales de protección de la vida humana naciente, era una norma inconstitucional. No sólo se aprobaba sin el acuerdo del principal partido de la oposición sino que creaba una regulación radical que se oponía a lo legislado en 1978. En última instancia rompía las exigencias del propio Tribunal Constitucional que definía lo que se había constitucionalizado unos años antes. Por eso el Grupo Popular planteó un recurso de inconstitucionalidad. Frente a lo que se ha dicho por algún bobo, un recurso de inconstitucionalidad no se plantea por alguna duda, eso es una frivolidad, sino por la convicción de que una norma es  contraria a la Constitución. Los motivos por la que la Ley Aído es contraria a la Constitución Española están expresadas en el recurso que el Grupo Parlamentario Popular presentó ante el Tribunal Constitucional, En él todos los firmantes, sin excepción, se retratan sobre lo que opinaban ante la norma radical construida sobre el concepto de salud sexual y reproductiva y que ignora voluntariamente lo que protege la Constitución española. Esto es, el derecho a la vida de concebido no nacido.
Posteriormente, la reacción ante  el radicalismo zapateriano dio lugar a un nuevo gobierno, con mayoría parlamentaria suficiente para enmendar los agravios cometidos unilateralmente durante aquel periodo. Agravios que llevaron a la exclusión de un amplio número de ciudadanos y de su representación política de la vida pública. Entre estos agravios no era el menor el sectarismo antivida que pudimos ver en aquellos años.
El Gobierno que nació de la respuesta cívica a todo aquel atropello estaba plenamente justificado para emprender una labor legislativa que pusiera fin a tanto abuso. Cuando alguien plantea ante el Tribunal Constitucional no la duda  sino la convicción, de que algo es gravemente atentatorio contra el derecho sustentatorio de todos los derecho: el derecho a la vida, luego no puede hacer un como si- Un como si no hubiera pensado eso, como si no hubiera una convicción de constitucionalidad, como si no hubiera adquirido una obligación ante sus electores.
El Gobierno Popular, en consecuencia, planteó una legislación correctora del abuso  perpetrado por el maximalismo zapaterista. Y ha actuado correctamente. Elaboró un Antproyecto  centrado en la protección de la vida prenatal y en la defensa de los derechos de la mujer embarazada. Lo sometió, con el suficiente tiempo, a informe de los órganos asesores del Estado. El Consejo General del Poder Judicial, el Consejo Fiscal, el Comité de Bioética de España. Debo recordar que la radical Ley Aido no consiguió dictamen del CGPJ, tuvo una feroz crítica del Consejo Fiscal y no pidió informe al Comité de Bioética de España.
Los dictámenes del Proyecto Gallardón , por el contrario, han obtenido una clara unanimidad.  Los órganos asesores del Estado y sus miembros hemos podido discrepar en aspectos de la nueva ley, eso es lo lógico, pero no en su necesidad, en su exigencia desde las perspectivas de justicia y de la constitucionalidad.
Finalmente, cuando todos esperábamos un Proyecto final  que recogiese las posiciones manifestadas,  y que diera lugar al debate parlamentario que sirve para construir una ley libre de las objeciones hasta ahora planteadas , nos encontramos con una inexplicable retirada a la mitad del proceso, como si toda esta labor de presentar recursos de inconstitucionalidad,  programas electorales,  anteproyectos de ley, informes de órganos de rango constitucional y legal, fuera una labor frívola, enmendable en un cursillo de verano en Sigüenza.
De defensor del orden jurídico esencial, del acuerdo constitucional, el Gobierno puede pasar a un oportunista calculador de beneficios y perjuicios a corto plazo. Uno se retrata por sus actos y se define por sus cumplimientos e incumplimientos.







domingo, 6 de julio de 2014

Nota Cartago.

La sociedad cartaginesa pervivió hasta su destrucción por Roma y la ciudad de Tiro hasta la conquista de Alejandro. El sacrificio de niños no adelantó ni atrasó un minuto estos sucesos. Tan sólo define el tipo de sociedad que fueron y el recuerdo que dejaron

miércoles, 25 de junio de 2014

La tentación eugenésica. Hoy en la Razón.

La tentación eugenésica. Por José Miguel Serrano.
Aparentemente la cuestión tiene una solución razonable. Se trata de volver al 85 y reconocer el aborto eugenésico, hoy embriopático. A ello ayuda el informe del Consejo General del Poder Judicial, algunos votos particulares del Comité de Bioética de España y parte minoritaria del Consejo Fiscal.  Todo el mundo entiende que la presión de la carga de una grave deficiencia, al menos posible, debe considerarse a la hora de legislar. E incluso quienes han hecho de una “tercera via” en el aborto su justificación para mantenerse en la poltrona ayudarán a entender la nueva posición.
Pero esta solución que “adelantan” algunos medios, buscando la predicción que se cumple a si misma, tiene sus inconvenientes. El primero es indudablemente olvidar el compromiso de la reforma, borrar los bien redactados párrafos en los que se argüía que no es posible en nuestro tiempo y con los compromisos firmados por España discriminar entre fetos en atención a las malformaciones  previsibles en los mismos.  No es menor el inconveniente que se produce también , si atendemos a las explicaciones sobre el aborto eugenésico en la jurisprudencia constitucional, cuando reconocemos que el Estado Social 36 años después no ha podido superar la falta de apoyo a las discapacidades que, según el parecer del 85,  podían justificar temporalmente el grave conflicto al tener noticia de una deficiencia.

Y luego viene la cruda realidad que se extiende no sólo en Alemania, que inventó que el aborto eugenésico no es eugenésico, sino en Francia o España; el hecho que de forma creciente el nacimiento discapacitado se considera una desgracia insalvable. Se produce así la paradoja contemporánea:  mientras el discurso oficial sobre la discapacidad va en un sentido la realidad evoluciona en otro, de forma que cuando vemos a un niño discapacitado alguien puede pensar que hubo no un acierto, sino un error de opción en su familia. Si se trata de hablar de imposiciones lo real es que la eugenesia se impone de forma creciente, se moraliza. Evitar esto en una Ley no es sencillo, pero el Anteproyecto  intentaba evitarlo y justificaba la opción próvida. Por eso nos gusta, y no uso todavía el pasado, a algunos. 

jueves, 5 de junio de 2014

El tercer supuesto. Ayer en La Razón.

Tercer supuesto. Por José Miguel Serrano. Del Comité de Bioética de España.
Descontado que el gobierno cumpla su compromiso no sólo electoral sino reiterado desde los ministerios implicados con insistencia de regular de nuevo el aborto, de forma  que se supere la regulación parcial, tendenciosa y probablemente anticonstitucional que se llamó Ley Aido, el debate se centra sobre el alcance de la nueva ley.
Parece claro que la opción por una fórmula de supuestos frente a los plazos que introdujo la unilateral reforma de  Zapatero, una de sus herencias más gravosas, goza de amplio consenso. El Anteproyecto realizado en el Ministerio Gallardón va un paso más allá y se plantea dos innovaciones que desde mi punto de vista son esenciales.
Una es la decisión, de acuerdo de otras reformas que pasan desde un sistema de plazos a otro de indicaciones de no centrar la sanción en la mujer que interrumpe el embarazo. Se extiende así un concepto, el de que el aborto en buena medida explota a la mujer y no le garantiza ninguna libertad que ha sido uno de los caballos de batalla del movimiento próvida, especialmente en Estados Unidos.

La segunda cuestión es la de la indicación eugenésica, disimulada bajo el reciente nombre de embriopática, en esa carrera eufemística que inicio el abortismo con el término interrupción voluntaria del embarazo. La indicación eugenésica ha producido un efecto de selección del que todos podemos tener experiencia y que bajo la coartada de la “inexistencia de otra conducta exigible” ha llevado adelante los sueños eugenistas planteados desde los años veinte del siglo pasado. La presión ha sido notable y se tradujo en la jurisprudencia civil en el concepto del ··”derecho a no nacer” o del “nacimiento equivocado o dañoso”. Es por ello que la decisión del Ministerio de Justicia de no permitir este abuso ha sido uno de los grandes aciertos del Anteproyecto de Ley Orgánica.

lunes, 2 de junio de 2014

El valor de los informes

El Gobierno espera en unos días el conjunto de los informes que organismos oficiales han realizado sobre la Ley de Protección de la vida prenatal. Cuando se reciban se encontrará indudablemente con una pluralidad de opiniones y también con propuestas de mejoras, algunas de las cuales irán dirigidas a la necesidad de dotar a la Ley del correspondiente apoyo económico, lo que en su día parece que freno Hacienda. Como las propuestas de los diversos informes no tienen por que ser concordantes, salvo sorpresas, será al Gobierno al que le corresponda hacer la elección política de ver cuales de las propuestas se amoldan al espíritu de la Ley, a los compromisos electorales adquiridos y a la intención de proteger la vida prenatal. A nadie se le escapa que la inclusión del tercer supuesto va a ser la clave de la batalla y tampoco que la aceptación de un supuesto eugenésico o incluso social desarticularía buena parte de la mejora que plantea el Proyecto Gallardón.

viernes, 30 de mayo de 2014

El valor de los informes. Hoy en La Razón.

Reproduzco el artículo que he publicado hoy en la Razón. Evidentemente no había visto el editorial que propone bizcochear el Anteproyecto. Mi posición se explica claramente en diario médico y sobre todo en el informe que publicara el lunes el Comité de Bioética de España.
El valor de los informes. Por José Miguel Serrano. Profesor de Filosofía del Derecho. UCM.

Cuando se produce lo que Prieto Castro denominaba la motorización legislativa, la voluntad del prelegislador ideologizado sólo busca quien le haga una justificación a la medida, lo más breve posible. El proceso de asesoramiento y opinión, la llamada a los sectores afectados, a los organismos que tienen justificada su existencia precisamente en la elaboración de informes, pasan a la categoría de “trámites” que se resuelven de la manera más rápida, una vez que el grupo de mayor presión, probablemente en el origen de la voluntad de hacer la ley, se manifestó en el Anteproyecto.
Los informes entonces, o no se esperan,  o cuando se producen no son tenidos en cuenta, como si fuesen el empeño en retrasar o reducir la norma. La mentalidad radical progresista mira entonces a todo organismo como enemigo, retardatario o en sentido contrario como ratificador de la propuesta. Como en su mentalidad el legislador crea la realidad, y no sólo la jurídica,  lo que sería ya una pretensión bastante grave, toda objeción que apele a algo exterior a la norma es rechazada de plano.
Si recordamos el proceso de la bien denominada Ley Aido, en el  no se atendió a nadie. El informe del Consejo Fiscal fue totalmente ignorado, al Consejo General del Poder Judicial no se le esperó (aunque en este caso no era fácil esperar ante el bloqueo del organismo), no se solicitó informe al Comité de Bioética de España, que emitió uno espontáneo y desde luego no se consideraron las recomendaciones del Consejo de Estado respecto a la manifestación de voluntad de las menores. Hacía falta una ley condonadora de los abusos de los abortos tardíos que se habían denunciado ante la opinión pública por medios de comunicación extranjeros y la ley se hizo con la velocidad fulgurante con la que se cometieron todos los errores de la época Zapatero.

Ahora cuando el prelegislador ha seguido los pasos coherentes con la elaboración de una norma que resuelva los errores y la desproporción de la ley vigente llueven las críticas precisamente a la actitud correcta. Pocos anteproyectos van a recibir un conjunto de sugerencias y enmiendas como el actual Anteproyecto de Ley orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada. El contraste con el sistema de trágala anterior es notable. Corresponderá al Ministerio de Justicia, en primer lugar, evaluar las aportaciones realizadas y en virtud de ella, esperemos que sin traicionar el espíritu del Anteproyecto, elevar el texto definitivo para la aprobación en el Consejo de Ministros. Así el prelegislador habrá cumplido su cometido y corresponderá al Legislador cumplir con el suyo.

martes, 28 de enero de 2014

Una extraña división de campos. Hoy en La Razón.

Una extraña división de campos

Según cuenta la escritora británica Anne Farmer, una de las incomodidades con las que tuvieron que enfrentarse algunos partidarios del aborto británicos fue con el hecho de que los nacionalsocialistas germanos parecían tan partidarios del aborto ajeno, principalmente de la minoría judía, como restrictivos en la interrupción que afectase a individuos sanos de la raza aria. De hecho, y por situarnos en un país que sufrió la opresión de  los dos grandes totalitarismos, en el recuerdo de las leyes abortistas polacas siempre se insiste en la imposición de la «liberación» del aborto primero por la ocupación alemana y luego por el régimen fraterno soviético y la restricción en cuanto se alcanzó en 1993 la libertad de legislación. Sirven estos ejemplos, junto a los del aborto obligatorio chino, para recordar que los campos no están tan delimitados entre la supuesta autonomía y libertad de unos y la supuesta restricción de libertades de otros. Sirve también para encontrar claves interpretativas cuando un partido que se opone principalmente a la presencia de inmigrantes en su suelo anuncia que no es partidario de la restricción de la «libertad» para abortar. Una simple observación de quiénes son los que abortan preferentemente en Francia bastará para interpretar correctamente la aparente paradoja del abortismo del extremismo xenófobo. Su coherencia se vuelve sin embargo incoherencia en los analistas españoles. Así es difícil explicar el simplismo de alguna creadora de opinión hispana y de no pocos editorialistas que nos hablan de la «modernidad» de la extrema derecha francesa, frente al atraso hispano, cuando analizan las palabras de la recientemente aceptada Marine le Pen. El giro se les puede volver en contra pues en el abortismo, o al menos en la indiferencia hacia la cuestión política de la protección de la vida, se pueden encontrar en muy incómodas y coherentes compañías. Baste recordar que su odiada Margaret Thatcher fue la autora del giro conservador que dejo de ocuparse de la protección de la vida humana naciente.

lunes, 20 de enero de 2014

Editorial de la Croix sobre la ampliación del aborto en Francia.

Avortement: ne pas nier la détresse
Editorial La Croix, 19/1/14 - 18 H 12

Une «marche pour la vie» aux couleurs de l’Espagne à Paris
Sur un point au moins, toutes les parties prenantes du débat sur l’avortement seront du même avis: ce n’est pas une modification anodine que de supprimer toute référence à «une situation de détresse» avant le recours à une interruption volontaire de grossesse (IVG).

Pour les partisans d’un tel amendement à la loi Veil, qui va être débattu lundi 20 janvier à l’Assemblée nationale, dans le cadre de l’examen du projet de loi pour l’égalité entre les femmes et les hommes, il y a explicitement «la volonté de faciliter l’exercice» d’un «droit fondamental», selon les termes de Najat Vallaud-­Belkacem, ministre des droits des femmes. Les adversaires d’une telle évolution de la loi de 1975 voient là, au contraire, une nouvelle étape de la banalisation d’une décision grave, puisqu’elle conduit à interrompre une vie à naître et retentit sur la mère.

Le débat qui va s’ouvrir est donc important, comme l’avait souligné, en juin 2001, une décision du Conseil constitutionnel. Ce dernier devait se prononcer sur l’allongement du délai pendant lequel une IVG peut être pratiquée, de dix à douze semaines de grossesse. Il avait rappelé qu’en la matière la loi devait respecter un équilibre entre «la liberté de la femme» et «le respect de l’être humain dès le commencement de la vie». À ses yeux, cet équilibre reposait notamment sur la référence à une situation de détresse, cela pour «exclure toute fraude à la loi». Cette dernière expression recouvrait le risque d’eugénisme, et notamment la possibilité de recourir à l’avortement en fonction du sexe de l’enfant à naître.

Cette forme de banalisation, il faut la refuser. Personne, d’ailleurs, n’ose la défendre ouvertement. Encore faut-il ne pas la faciliter en pratique. La détresse bien réelle de la plupart des personnes face à une grossesse inattendue –qu’il s’agisse des femmes, mais aussi des hommes, trop souvent absents en de telles circonstances– mérite, elle, d’être accompagnée, prise en compte et respectée. Non d’être niée ou passée sous silence. Ce qui serait contraire à la dignité humaine.


Guillaume Goubert

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Nota de ANDOC sobre Reforma de la Ley del Aborto.

COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DEL DERECHO A
LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA (ANDOC) SOBRE EL ANUNCIO DEL
MINISTRO DE JUSTICIA DE REFORMAR LA LEY DEL ABORTO.
1. Hemos recibido el nuevo anuncio del Sr. Gallardón con una mezcla de
expectación y suspicacia. Valoramos los sinceros deseos del Ministro de
abordar decididamente esta cuestión, pues convertiría a España en uno de los
pocos países occidentales, que dicten una legislación que revierta una ley del
aborto, pero resulta difícil no sustraerse a la decepción provocada por anteriores
compromisos fallidos.
2. En todo caso, sólo a la vista del anteproyecto, se podrá hacer una valoración
fundamentada sobre las propuestas del Gobierno.
3. Reiteramos, con todo, los principios que, en nuestra opinión, deberían guiar esa
reforma:
1º Garantizar, sin ambages, el derecho a la vida del no nacido, en coherencia con
la doctrina del TC que impone al Estado el deber de preservar activamente ese
bien jurídico.
2º Eliminar todo punto que sugiera que el aborto es un derecho.
3º Sería una ley inútil y lastrada de provisionalidad, si no va acompañada de
medidas legales, sociales, económicas, educativas, que tutelen el derecho a la
maternidad de aquellas mujeres que sufren dificultades personales, familiares,
económicas, etc. El aborto es un drama y una injusticia que debe afrontarse en
todas sus vertientes.
4. Esperamos que la invocación al “discurso tradicional del respeto a la vida” del
PP, no se asimile a la postura que, en la práctica, mantuvo durante el periodo
1996-2004, en que se superaron los 500.000 abortos
5. El supuesto de aborto eugenésico debería eliminarse: poco o nada aporta de
positivo a la salud de la mujer y establece una distinción entre enfermedades
genéticas o malformaciones que, por su ambigüedad, da pie a discriminaciones
injustificables y podría convertirse en una excusa para violentar la Convención
de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.
6. La regulación sobre la objeción de conciencia sanitaria establecida en la Ley
Aído es, de todo punto, insatisfactoria, pues violenta la libertad de conciencia de
los profesionales y priva del derecho a la objeción a aquellos profesionales cuya
participación, sin ser directa, supone una cooperación necesaria en la práctica
del aborto.
2 de septiembre de 2013

martes, 3 de septiembre de 2013

Capaz de ser feliz. Aborto y discapacidad.

Fue el partisano y luego disidente polaco Stanislaw Jerzy Lec quien afirmo que siempre que se habla de progreso hay que precisar hacia donde se progresa. En este sentido la legislación y más precisamente su reforma debe atender a la realidad de lo que acontece y a la regulación de los supuestos en el mundo real. O dicho de otra forma, a la observación de lo que ha ocurrido hasta ahora, por mucho que las justificaciones previas fueran beneficentes o estuvieran guiadas por la voluntad expresa de producir un progreso.
El supuesto eugenésico en el aborto, admitido por la voluntad de no producir una situación insostenible en quien optase por la interrupción voluntaria del embarazo ante la previsión de una muy grave deficiencia, se ha traducido en la realidad en un “escrutinio” prenatal que en muchos países, y especialmente en España, tiende a implantar unas pautas de normalidad que produce de facto la eliminación  atendiendo  probabilidades de discapacidad. Aunque las encuestas entre los profesionales tienden a indicar que no sienten que presionen en aras al aborto eugenésico, los testimonios de las mujeres que han llevado adelante embarazos de riesgo de malformación revelan que la presión existe.
A esto se añaden circunstancias objetivas  de la legislación que ha producido que, por vía de las responsabilidades civiles, sea preferible errar en la previsión de una discapacidad no existente que afrontar el riesgo de no prever una posible discapacidad.

La incoherencia actual, sobre la que debe reflexionar el legislador, es que a pesar de un discurso oficial que tiende a valorar a las personas con discapacidad, estas de facto y en el periodo prenatal y pronto en el neonatal, son descritas como sujetos incapaces de felicidad, cuya vida “no merece la pena vivirse”.  El efecto es también que la rigurosa pauta de normalidad tiende a producir lo que se ha denominado “una eugenesia positiva”.