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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Verdadera explicación de "El Señor de los anillos". Gómez Dávila.

Tropiezo con este escolio y no sé si será la verdadera explicación del libro de Tolkien.

La naturaleza, para no perecer a manos de la técnica, se refugia en la imaginación de algunos hombres. Nicolás Gómez Dávila.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Tolkien sobre los arboles.

Estoy completamente de acuerdo con Tolkien y no pienso en absoluto como los autores de los Inklings Philip y Carol Zaleski que su amor por los arboles fuera exagerado o como dicen, en traducción libre, que "su ardor por los arboles era intenso, incluso excéntrico, : Despreciaba la inútil destrucción de cualquier árbol y no dudaba en calificar incluso las labores mas normales de horticultura como la poda o la tala como "tortura" o "asesinato".
Citan un ejemplo ante la progresiva destrucción de un álamo por su vecino "a great-limbed poplar tree that I could see even lying in bed. It was suddenly lopped and mutilated by ist owner. I do not know why. It is  cut down now, a less barbarous punishment for any crime it may been accused of, such a being large and alive. I do not think it had any friends,  or any mourners, except myself and a pair of owls." JRR Tolkien

viernes, 2 de diciembre de 2016

Tolkien y la misa en latín

Philip y Caron Zaleski reseñan  en "The Literary lives of the  Inklings" que el nieto de JRR Tolkien, Simon, recordaba a  su  abuelo en Bournemouth contestaba  en latín en voz alta a la misa en inglés. Vana resistencia contra la vulgarización y por ello resistencia plenamente reaccionaria.

martes, 26 de marzo de 2013

Stratford Caldecott. El Poder del Anillo. Trasfondo espiritual del Hobbit y el señor de los anillos.

Tras el fiasco que me lleve con el libro de Pearce, obra oportunista al hilo de la última película de "el hobbit", me acerque escamado a la que publica Encuentro de Stratford Caldecott. El primero  es un libro de apolegética simple con lecturas simples muy poco tolkinianas, una especie de Evangelio contado a los niños o las ridículas comparaciones de Crónicas de Narnia. Todo muy cristiano pero todo muy banal.
Caldecott frente a Pearce no decepciona. Desde que tuve el honor de conocerle en Cracovia sabía de su compleja relación con un paganismo que había sido incluso una experiencia personal.
Es evidente que esto no ocurre con Tolkien, firme e indubitado católico siempre, pero las peripecias de Caldecott le permiten entender lo que Gómez Dávila describia tan bien: Soy un cristiano sobre criptas paganas. Y eso es lo que aflora en el Señor de los Anillos y en la lectura del libro que comentamos. Una compleja y real mitologia inspirada por un profundo conocimiento del Mito, especialmente del islandés, leido eso si, como buena parte de la reconstrucción de los mitos, con ojos cristianos.
Caldecott huye entonces del mimetismo Galadriel-Virgen, o Aragorn-Cristo, pero analiza con un rigor extraordinario el juego de la belleza y la música en el Silmarillion, la Tierra herida por el mal, la superioridad del Bien, el peligro de la lógica técnica.
Sitúa al Señor de los Anillos en el conflicto entre el bien y el mal que observó a lo largo del Siglo XX, desde que la terrible guerra de trincheras enfrentó al europeo con el horror de la técnica. En este punto el impacto de la tecnología destructiva sobre la tierra, la contaminación del alma humana, la perversión de uso del Poder del Anillo sitúan a Tolkien entre los autores que enfrentados con el nihilismo intentan una superación.
Quienes lo logran lo hacen aplicando una máxima heideggeriana muy poco heideggeriana, "sólo un Dios puede salvarnos". Tolkien, como Gómez Dávila, que lo leyó, busca ese Dios en el único sitio donde puede encontrarse, es decir, en Dios, y lo sigue a traves de la prefiguración de los mito paganos.
Me interesa entonces menos, el esfuerzo, irrelevante desde mi punto de vista, de Caldecott de encontrar similitudes entre el relato de la Creación de Tolkien y el del Génesis, que la acertada visión del "pecado" de Saruman o la convicción de que la sociedad entregada al poder técnico creyó deificar al hombre y ha terminado fabricando orcos.

domingo, 20 de enero de 2013

Tolkien-Gómez Dávila

Tomo de Joseph Pearce, recogido de las cartas recopiladas por Humprey Carpenter este texto de Tolkien.
Es improbable que don Colacho lo leyera, aunque, desde luego, tenia El Señor de los Anillos en su biblioteca. Pero hay ecos de la misma idea (relativamente) pesimista en los escritos de Gómez Dávila que además, como en la Tierra Media, sitúa al mundo en una continua decadencia.

"Soy, en efecto, cristiano, de modo que no espero que la historia sea otra cosa que una larga derrota, aunque contenga (y una leyenda lo puede contener mas clara y conmovedoramente) algunos atisbos de la victoria final."

Por cierto, leida la obra de Pearce "El viaje de Bilbo" creo que no ha entendido, pese a ser biografo de Tolkien.  Tolkien es cristiano, pero no es un apologeta cristiano como parece derivarse de los textos "apologéticos" de Pearce. Dudo que sus personajes sean imagen o metafora de Cristo, Virgen o Santos. Tolkien recrea un mundo reconstruyendo tópicos clásicos de la literatura pagana ( de las sagas heroicas) ciertamente con una presencia subyacente católica. Pero no estamos en la imagen directa, y desde mi punto de vista torpe, de Lewis en "Crónicas de Narnia".
Tolkien como don Colacho es un cristiano sobre criptas paganas y es un formidable creador literario, la busqueda hasta el agotamiento de paralelos evangélicos que hace Pearce es futil.
Sólo encuentro un punto muy relevante que es la comparación entre Aragorn y el heredero jacobita, aunque esto sea   especular pues Tolkien no da pruebas de jacobismo. Podría ciertamente argumentarse que incluso en sus tiempos en la Universidad de Oxford eso no era prudente.