jueves, 16 de noviembre de 2017

Recuerdo de España. Propósito


Estas líneas son para recordar a España, ahora que el proceso de su desaparición intencionada parece alcanzar un punto de no retorno. Aunque en la Historia los puntos de no retorno puedan no ser definitivos. Las realidades políticas mueren, como todo lo humano. Por eso España puede morir. Puede ser sustituida. Mi conciencia es que lo que la sustituye es un conjunto de nacioncitas, favorecidas por sus oligarquías locales y que han constituido una especie de ideología medio nacionalista y medio políticamente .correctas. Nacioncitas que para imponerse van a ejercer una capacidad de presión, una movilización ideológica y una represión de los extraños que harán añorar con mucho la vieja nación. No tengo intención de adherirme de ninguna forma a la nuevas invenciones, prefiero ser el último español que el primero del marasmo ibérico. Como el personaje de Roth en cripta de capuchinos puede que llore ante las tumbas de los viejos reyes, antes de participar en los desfiles del nuevo orden.
Si esta muerte viene siendo posible es también porque en la conciencia de muchos de nuestros conciudadanos se ha establecido una ideología mundialista, disfrazada de europea y que ha jugado con el complejo de inferioridad que la crisis de España creo primero en los intelectuales y luego en el conjunto del pueblo español. Aquí nos han estafado, pues la muerte de la nación en el mundo de corporaciones y dominios mundialistas y, no lo olvidemos, de nuevas y auténticas naciones emergentes, sólo sirve para uncir yugos y romper vinculaciones, creando el cliente y esclavo ideal.
A los españoles se nos va España o, más bien, nos la han quitado. Estos días vemos la reacción de quienes se han despertado bruscamente a la realidad impuesta desde hace años. Han salido solos, aunque las pocas voces independientes que quedan, en esta sociedad de ruidos dirigidos, por fín se han manifestado.
Probablemente vivimos uno de esos momentos históricos que son mencionados con cierta exaltación y probablemente está ocurriendo lo mismo que denunciaba Nadezhna Mandelstam “Los miembros de la generación a la que M y yo pertenecíamos estaban siempre gritando desde los tejados que vivían “un momento histórico” y sin embargo abdicaron completamente de la responsabilidad sobre lo que estaba aconteciendo a su alrededor”.
Pesimista y reaccionario mis notas no tienen ningún propósito didáctico. Menos aspiran a movilizar, no tengo ni talante, ni medios. Media vida de apologías bioéticas me ha convencido de su completa inutilidad. Sencillamente quiero aclararme, reunir las notas que me permiten interpretar lo que ocurre. Si a alguien le sirven cumplirán una función secundaria.
Escribo porque me duele España. La frase regeneracionista no tiene sentido desde el nacionalismo triunfalista. Sí desde la piedad en su sentido más propio, la que se siente hacia quien se debe mucho y se contempla su paso, como a los padres que se recuerdan. También escribo con nostalgia, la nostalgia de una España defectuosa pero existente, asesinada y vampirizada. Y escribo con sentido de culpabilidad, pues antepuse muchas cosas a este afecto y tomo conciencia tarde, en mi vida. Mi generación recibió cierta ilusión por lo que vendría en la nueva etapa política, también recibimos los elementos de la liquidación, no hemos hecho nada para evitarlo. El espejismo del 89, con la caída del comunismo, y el mantenimiento de la fe en el sólo progreso técnico que marcó los disparates del siglo veinte nos cegaron. Luego la revuelta contra el sistema que había eliminado a la nación, para construir el nuevo sistema de oligarquías poderosas y locales, se ha vuelto sorprendentemente contra España.
Ciertamente ocurría entonces con España lo que Julían Marías, de los pocos que luego alzó el estandarte, ya denunciaba en 1975 “En este sentido me parece esencial releer lo que Unamuno contó de su España, aquello que se contó a sí mismo en su circunstancia española. Hoy España está peligrosamente enajenada. A fuerza de tomar su nombre en vano, se ha conseguido que los jóvenes la pierdan, la vacíen de sentido, la tengan vacante y a disposición del primero que llegue, del más audaz o del mejor postor. Y no han faltado, no faltan los que aprovechan esta situación. Han conseguido que a muchos ni siquiera les duela España; mas bien ni sienten, ni padecen.”
Mas que irse a España nos la han quitado. Desde la organización política, al lenguaje, a la explicación de la historia todo se ha confabulado. Incluso cuando la han querido utilizar, pues España también ha sido útil, se la ha reducido a “la Roja” o a la marca España.

Por eso en las notas levantaré un acta subjetiva de como se ha perpetrado el crimen. Quiero acordarme, y quiero evitar que los mayores responsables del desastre sean quienes propongan ahora las soluciones.

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