sábado, 18 de marzo de 2017

Al acercarse el día del padre.

Al acercarse el día del padre me acuerdo del mío y he dado con la Antología de Enrique García Maíquez "Tu sangre en mis venas. Poemas al padre", donde se compendian muchos poemas, algunos muy buenos, sobre la figura del padre.
Me consuela que muchos de los recuerdos, como los míos, se asocian a la muerte. Y me creo así algo menos trastornado.
Tomo la voz de otros, que expresa mejor que la mía.
Ángel González no dice si se refiere al padre o la madre, pero es lo mismo:
Pero
¿que te dimos realmente?
¿Que hubiéramos podido haberte dado a ti, que no pedías,
que parecías no necesitar nada
más que estuviéramos allí, llamándote
a veces por tu nombre,
para pedirte siempre:
                                - danos, danos?
Acaso amor,
esa palabra impronunciable, impura.
Porque lo extraño es que tal vez te amábamos.
Pienso que te amábamos.
¡Ah, si, cómo te amábamos!

Presenciamos inmóviles tu vida
y ahora, frente a tu muerte,
se nos vienen de pronto todas esas palabras
que no escucharás nunca.


Y en el mismo prólogo nos entrega Enrique este Palique de Eugenio D'Ors, que tanto le gustaba a mi padre:
El hombre que ha perdido a sus padres al tener quince años no es más huérfano que quien los pierde a los cincuenta y cinco. Puede acontecer que sea menos huérfano. Puede siquiera sentir el apoyo de toda una generación que ha pasado antes que él, mientras que el de los cincuenta y cinco años no se apoya más que en la muerte.




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