miércoles, 27 de enero de 2016

Tres mujeres.

Tres mujeres. Por José Miguel Serrano.

El 11 de febrero de 2011 la cruda realidad apareció tras las máscaras que las agencias de información, y léase esto en su doble sentido, venían construyendo sobre la denominada primavera árabe en la plaza Tahir.  Descrita como el centro de un nuevo ágora , los manifestantes que allí se concentraban se mostraron como una masa brutal que agredió y violó a la reportera Lara Logan. El tiempo nos mostraría que el núcleo de delincuentes e islamistas, con voluntad total de abuso contra lo occidental y especialmente contra las mujeres occidentales, se imponía en las denominadas primaverasy que estas, con la excepción de Túnez  eran más bien una ilusión creada para destruir a los partidos laicos árabes. Fuimos viendo   la masiva agresión contra los coptos en Egipto, contra otras minorías en Siria e Irak, centrada especialmente en las mujeres, como una constante de quienes se nos habían presentado como adalides de la “transición” hacia  la democracia.

El 1 de enero de 2016 el discurso sobre los refugiados, enunciado  para aceptar el trágala turco y disimular los gravísimos errores cometidos en Siria, volvió a hacerse añicos. Ciertamente la participación en los atentados de París de  terroristas que entraron con las últimas oleadas había creado una honda preocupación, pero los acontecimientos del 1 de enero dieron luz sobe el conjunto de mentiras sobre el que se había construido el discurso político europeo en los últimos meses. Fue gravísimo que centenares de mujeres fueran agredidas por millares de sujetos borrachos entre los que se encontraron un buen número de refugiados, pero casi igual de preocupante es el hecho de que durante cuatro días se ocultaron los datos, se mintió sobre sus protagonistas y se intentó desviar la atención del hecho con el consabido truco de condenar las reacciones que se producían contra el mismo. Tanto los gobiernos, como los responsables policiales y los medios de comunicación mintieron sobre aquella noche. La magnitud del suceso ha creado una enorme desconfianza y esto es especialmente grave en Alemania.
En efecto, sólo en los últimos años se ha adquirido conciencia pública de lo que supuso la “liberación” de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. Si en Occidente se difundió relativamente pronto la barbarie soviética, el conocimiento de  los cientos de miles de violaciones en las zonas occidentales han debido esperar . En cierta medida la “normalización” de Alemania, y su aceptación como un socio plenamente aceptable requirió pasar un velo muy tupido sobre esta cuestión. Probablemente en ello influyó el temor a un nuevo revanchismo pero un trato más veraz y realista de los acontecimientos hubiese permitido construir la integración sobre bases menos ideológicas y falsas.


Puede parecer que el caso de Lilian Tintori y con ella de todas las mujeres venezolanas que acuden a visitar presos a las prisiones del régimen bolivariano tiene menos gravedad que lo arriba descrito. Y en efecto las vejaciones son menores. Pero el trato dado a la mujer de un líder opositor y a su madre, delante de sus hijos menores, describe al director de la prisión José Viloria y con él al propio régimen. No hace mucho una representante de la filial bolivariana en España se quejaba de los cacheos en el Congreso, bien está que adquiramos conciencia de lo que entienden estos por trato  conforme al reglamento a un miembro de la oposición. Por si las moscas.

1 comentario:

  1. Muy Importante este artículo, Señor Serrano. Saludos.

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