domingo, 5 de julio de 2015

El profesor de ética de los negocios. Experiencia Bilingue.

El inglés es el lenguaje de los negocios y la ética de los negocios refuerza su convicción explicada en inglés, en ese inglés de las escuelas de negocios actuales, a medio camino entre el vocabulario de un quinceañero criado en internet  y el guía turístico de las pirámides de Egipto. Por supuesto, mucho de lo que se podría leer sobre la ética y la antietica de los negocios, esta escrito en inglés, y además mucho en el inglés académico de Chicago o en el de los emigrados desde Oxford o quizás en el de raigambre germánica de los huidos en la preguerra, pero no suele recurrirse a los largos textos hoy suprimidos de la enseñanza que se llamaban libros sino a esa guía para tontos que el profesor denomina presentaciones y que le ayuda a no perderse, y si se encuentra en dificultades idiomáticas a disimular.
Mucho se ha dicho de la reducción del nivel intelectual que se esta dando en esa especial adaptación de la lengua franca donde se pierde toda sutileza y todo se reduce a la bondad mas trivial o a la maldad mas inverosímil.
Ciertamente, en tiempos, perdido el latín apenas, recuperado del humanismo, cualquier persona culta que no tenía la fortuna de nacer en Francia, debía aprender a vivir en ese francés de las clases altas que se extendía por Europa, o mas exactamente por las aristocracias europeas. Basta recordar que Pushkin, el gran fundador de las letras rusas, aprendió el ruso de sus criados, exactamente de su ama. No hubiera triunfado Pushkin en el francés culto con la rotundidad que lo hizo en el ruso que llevaría a sus máximas expresiones tras sus pasos en la obra, por ejemplo, de Dostoievski. (Por cierto a nuestro profesor no se le podría ocurrir citar al autor de "los hermanos Karamazov", distracción irreducible a un power point).
Las carencias de nuestro profesor, cruzadas con las de sus alumnos hispánicos y la reducción de conceptos e ideas de la lengua franca, nos preparan para la valoración ética simplista que recorre desde los documentos de la ONU a los códigos financieros.
La armonización se completa con lo políticamente correcto, que es mas bien, lo correctamente impuesto pero eso es otra cosa. Mientras nos quedamos no con un tonto en tres idiomas, que es la boutade que el frívolo Ortega dijo de Marañón, sino con un tonto en idioma y cuarto.
Sobre el tema ya han escrito algunos de nuestros mejores profesores, pero suelen ser humanistas en descredito. Mientras triunfan las carreras bilingües, las clases linguiymedia y las simplificaciones políticamente correctas.

1 comentario:

  1. Magistral, auténticamente Magistral este artículo, ¡ya quisiera escribirlo ciertos blogs con tanta fama que tienen pero que se quedan silenciosos en el fondo sin decir nada! y que conste que no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta uno de ello.

    Lo Simple no siempre implica maldad, pero en muchas ocasiones sí. Han proliferado muchos alumnos y profes demasiado técnicos...llama la atención.

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