martes, 7 de julio de 2015

El profesor de ética de los negocios: La unidad de vida.

Para el profesor, aunque fuese el de ética de los negocios, no hay mayor atractivo que el de unidad de vida, no me refiero sólo  al juego religión- vida activa, sino al juego vida contemplativa-vida activa.
El profesor al hacer su profesión de la vocación del conocimiento, de la vida intelectual, esta cerca de la realización filosófica tal como la pensaban los Platón, Jenofonte o Aristóteles.
Craso error esta supuesta facilidad. Precisamente la construcción de la distinción filosófica se montó sobre la diferencia entre el sofista, profesor que enseñaba algo útil, contra  el filósofo, quien ama la sabiduría y la extiende o no en un circulo esotérico.
Puede quizás que algún maestro medieval, algún profesor alemán, pero ya sabemos lo que dijo Schopenhauer sobre el asunto, o algún Professor de Chicago escapase a la trampa pero los profesores en general y los de ética de los negocios no digamos corren el mayor de los riesgos, pensar que en su neutralidad, que diría Ciorán, están haciendo algo cercano a la vida contemplativa.
Por si alguno se escapaba, y no cabe dudad de que muchos se escaparon desde Wittgenstein a Arendt, han surgido las agencias de calidad y las evaluaciones, cuyo principal fin no es la selección, hasta ahí podríamos llegar, sino evitar que el profesor tenga un minuto de ocio y lo dedique a la cultura, que es según don colacho el trabajo del ocioso.
Me temo, sin embargo, que el profesor de ética de los negocios nunca a tenido esta tentación, puesto a probar de el neg-otio es moral debe lanzar sus advertencias contra el otium. Pero lo advertía don colacho, mucho peor que el trabajo es su panegírico.

1 comentario:

  1. Nada de cultivar la reflexión ni dar paso al amor a la Sabiduría, demasiados profes sin vocación, demasiadas teorías que caen en el abismo del vacío. ¡ Que existen muchos con estudios y grandes profesiones, claro!, ¿ pero y sus lecturas dónde se encuentran?...no la tienen.

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