jueves, 23 de julio de 2015

El profesor climatodulo.

Es evidente que a estas alturas el profesor de ética de los negocios ha generado un cierto escepticismo respecto a la posibilidad de su asignatura de mejorar el comportamiento ético, sobre todo en el mundo financiero. Esto no significa que crea que no se debe hablar de ética constantemente en dicho mundo, tanto en el área de formación como en las reuniones hacia el exterior. Le ocurre un poco lo que a los "agentes jurídicos" con la reinserción penal, nadie se la cree pero nadie  se atreve a confesarlo en un documento público.
Nuestro profesor, hombre experto en leer escritos de actualidad y por tanto inculto, ha encontrado la panacea para resolver la ineficacia de su materia respecto al supuesto fin inherente a la misma. Se ha convertido en adorador del clima. Es decir, dedica la ética de los negocios a impedir el global warming o freezing según el decenio. En esto ha encontrado grandes maestros como la ONU que no ha parado ni un conflicto ni una matanza reciente pero aspira al control de las precipitaciones y las olas de calor. Si en su acción encubridora logra que no se tale un bosque o se construya otro edificio costero o montañero horrendo buena sea su reciente conversión. Pero que conste que eso no excusa su propia ineficacia.

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