miércoles, 15 de julio de 2015

De Guindos y el profesor de ética de los Negocios.

El profesor de ética de los negocios se encontraba desconcertado. Una gestión ejemplar, múltiples sacrificios aceptados, los deberes hechos-al profesor le encanta el uso político de la pseudopedagogía escolar que inauguró Aznar con los deberes y los cuadernos- una amplia tolerancia y moderación en el momento álgido de la querella griega debían haberse traducido en un premio, pues ya se sabe que el buen comportamiento y la honradez son los ingredientes que producen la formula mágica de la ética de los negocios: "Ser ético es rentable".
Por el contrario la decepción de de Guindos ponía en cuestión buena parte de sus afirmaciones, de su discurso ético, de sus clases.
Intentaba consolarse pensando que era una excepción a la generalidad ética cuando dió con un gómezdaviliano que le recomendó a Tucídides. Aún cuando explotaba minas de oro no le pareció en principio el ideal para enseñar negocios. Su interlocutor le ofreció  dos claves de interpetación, una la importancia división ideológica izquierda-derecha, no es materia de ideas sino de reparto de poder, otra la evidencia de que siendo de Guindos ministro de un país a vigilar no parecía muy razonable ponerle de vigilante. Por unos días tras cumplir los mandatos del Norte, nos habíamos creído de tan alta condición , ahora nos recordaban nuestra condición de sureños, buenos para cumplir,  aún no aptos para mandar. Los ricos lo veían tan claro que ni siquiera se sentían obligados a disimular la dura división. Si el profesor hubiese leído a Chateaubriand podría haberse consolado con los funestos efectos de la hibris de los poderosos que describe el memorialista

2 comentarios:

  1. Magnífico texto. Me pregunto a veces cuando se ve o lee en un artículo que si este Presidente de esto o lo otro, me digo a mi misma, ¿ pero son hombres normales o son Dioses?,¿ es tan real que tengan una formación tan enorme estas personas y que sean capaces de llevar tantas cosas?...me veo muy pequeña la verdad...¿ Tan brillantes son las personas y tantas?...son cuestiones básicas que me pregunto, me imagino que el Señor Gómez Dávila no sé si preguntaría lo mismo que yo...o las personas tienen mucha suerte o todo parece una ficción o una está equivocada totalmente.

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  2. Está claro que soy una tonta o una ilusa sin remedio, pero no termino de comprender muchas cosas, o mi mente es muy pequeña.

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