jueves, 11 de junio de 2015

El profesor de ética de los negocios. III

Un buen profesor de ética de los negocios práctica el viejo principio monacal de que todo es bueno para el puchero (en otra ocasión me dedicaré al antiguo clericalismo de los profesores de ética de los negocios y de bioética, pero esto segundo lo ha resuelto magistralmente Gonzalo Herranz en sus conversaciones con José María Pardo).
Este principio se concreta en el aprovechamiento masivo de frases, ideas, intuiciones, sistemas anécdotas e incluso bobadas de la historia del pensamiento ético. Al fin y al cabo ya Socrates empezó con los símiles naúticos y miren donde ha llegado.
El otro día un colega nos asombro con  la novedad en el guiso de  reproducir la relación ética/política de Aristóteles  en ética institucional/ ética personal. La comparación era ingeniosa y como buen ético de los negocios la asumí con entusiasmo. Pero luego me vino la duda.  La superioridad de la política sobre la ética en Aristóteles o por lo menos la inclusión de la segunda en la primera se debe a que la ciudad  bien ordenada busca el bien del ciudadano y de todos los ciudadanos, un bien traducido en alcanzar el telos del hombre racional, de la anteposición de las virtudes propias de ese hombre a las desviaciones inherentes al hombre vulgar o brutalizado. La ética institucional en nuestros días se refiere normalmente a instituciones que no es que no alcancen por lo falible  de las cosas  humanas tan alto fin ( cierto que sólo para varones ricos en la construcción aristotélica original) sino que persiguen un fin absolutamente vicioso como es la maximización del beneficio ( indistinguible del puro latrocinio a decir de Dostoievski). Como quiero sobrevivir en este mundo proceloso del ético corporativo no me atrevo a decir que una institución crematística no puede englobar la ética individual sino que en todo caso el hombre ético debería enmascararse en ella. Pero eso me mete en la cuestión de la unidad de vida.
Don colacho, por otro lado, nos perturba "si el burgués no quiere ser rico sino mas rico", el estado burgués no quiere ser poderoso sino mas poderoso, y la institución de la antiética institucional no tiene mas objeto que ser mas rico, esto es, maximizar el beneficio. En menudos conflictos nos mete este Aristóteles. Voy a irme a algo mas plural y mas conveniente y así descanso.

1 comentario:

  1. Fascinante y magistral texto. Lo penoso es la abundancia de hombres embrutecidos así sociedades carentes de virtudes. Lleva razón en el enmascaramiento del hombre ético. Si hasta el más tonto quiere y desea en alto grado maximizar el beneficio, miedo dan los tontos desde luego, donde ponen el ojo ponen la mano y no el corazón.

    Inteligente decisión, quizás Arias Montano pensaría lo mismo con toda seguridad: " Voy a irme a algo mas plural y mas conveniente y así descanso. ".

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