viernes, 3 de abril de 2015

No debe sorprender el enorme esfuerzo represor que es necesario para mantener el consenso postmoderno.

No debe sorprender el enorme esfuerzo represor que es necesario para mantener el consenso postmoderno. Basta darse un paseo por los códigos penales o por las leyes de defensa de minorías que imponen sanciones a quienes discrepan del pensamiento de la mayoría.

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