martes, 27 de agosto de 2013

¿os acordáis de Obama?

El presidente demócrata mostró tanta imaginación en el discurso previo al Gobierno como falta de ella cuando le ha tocado buscar las excusas humanitarias para sus acciones desde el mismo.
Premio Nobel de la Paz se dispone a dirigir un ataque a una Nación que no le ha provocado en absoluto, ni ha realizado ninguna acción hostil directa. Podría argumentarse que EEUU puede intervenir en una guerra civil a favor del bando que le convenga y que el bando EEUU, Reino Unido, Francia, Turquía, Arabia Saudita, Al qaeda, no es peor que el bando Rusia, Irán, Assad, Hizbolá. Cierto, además el primero es desproporcionadamente mas fuerte que el segundo. Pero obviamente nadie habla de fuerza o de conveniencia, sino que nos dan un discurso moral.
Y aquí venimos a lo mismo, primero armas químicas, luego inspectores de la ONU, luego ni  caso a lo que digan los inspectores de la ONU y finalmente intervención sin Consejo de Seguridad.
Como la intervención será limitada, la cuestión es que los Aliados se limitarán a tirar de lejos, esperando que la ventaja obtenida por los baasistas se compense con sus bombardeos, para el avance de la infantería islamista.
Llevamos años viendo los efectos de esta guerra de lejos, en Afganistán y Pakistán y sabemos lo que se puede esperar de ella. Los ataques serán quirúrgicos, con esa peculiar cirugía que recuerda más a la del XVIII que a la precisión alcanzada en nuestros quirófanos.
El resultado será el caos habitual,  pero consolemosnos.  Como los gringos han aprendido de Bengasi seguro que toman la precaución final de no abrir un consulado en Alepo.

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