miércoles, 5 de enero de 2011

De inspección.

El viceprimer ministro chino, Li Kequiang ha venido en visita de inspección. Tras las intervenciones de mayo y diciembre poco nos queda sino ver como nuestros acreedores, y salvadores de la deuda,vienen a comprobar el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
Recuerdo cuando el discurso público se centraba en nuestra independencia respecto a toda norma extranjera. Eran los años en los que la independencia se afirmaba respecto a Estados Unidos pero con un fuerte alineamiento con los carolingios. Ahora los carolingios, Francia y Alemania, más Estados Unidos y China nos vigilan, nos inspeccionan y nos dirigen no en la política exterior sino en los aspectos más íntimos de la política interior. Desde los sueldos de funcionarios a la reducción de las pensiones (que en eso consistirá la reforma).

Es el inconveniente de estar en situación de quiebra. Se pierde la moralidad e incluso la vergüenza. Nadie se acuerda de la libertad religiosa en China, nadie de las libertades formales mas elementales, nadie de la situación de las minorías. Hace bastantes años se hablaba en cada visita para vender un poco más de si debería o no incluirse un pequeño discurso o mención sobre algún apalizado en las cárceles de bambú ( eso de la cortina de bambú suena mejor pero es la que ha resistido a la caída de la de hierro); incluso en las olimpiadas pekinesas se hablaba de hacer o no algo "relativo a los derechos humanos". Ahora eso está excluido totalmente. Bastante tenemos con pasar la inspección como para ponernos remilgados con los Derechos Humanos. Esta es la cara mas dura de la ética de los negocios. El pobre, el intervenido no tiene mas negocio que olvidar toda ética.